Escoger una especialidad: Gineco-Obstetricia: Milagro de la Vida… y del Caos

Si medicina fuera una película, Gineco-Obstetricia sería ese thriller en el que todo parece estar bajo control… hasta que el monitor fetal empieza a pitar.
Aquí no hay escenas tibias. Todo es intenso. Todo es urgente. Todo importa.

Lo que para otros es “el momento más feliz de sus vidas”, para ti puede ser una cirugía de alto riesgo con un feto hipoxémico, un útero que se niega a contraerse y una paciente con 8 gramos de hemoglobina.
Y si todo sale bien, todos sonríen.
Si algo sale mal… la demanda te espera en la puerta.


Una Especialidad con Doble Personalidad

Gineco-obstetricia tiene el alma dividida:

1. Ginecología

Es quirúrgica, estructurada, ambulatoria cuando quiere.

  • Control ginecológico, planificación familiar, menopausia, infecciones, displasias, patología cervical.
  • Cirugías: histerectomías, laparoscopías, exéresis de masas ováricas, corrección de prolapsos.
  • Oncología ginecológica: manejo de cáncer de cuello, endometrio, ovario.
  • Enfoque a largo plazo, continuidad del cuidado.
  • Te permite construir vínculo, tener agenda, programar tu vida con un mínimo de dignidad.

2. Obstetricia

Es impredecible, salvaje y milagrosa.

  • El embarazo empieza lindo, con ecografías. Termina con manos ensangrentadas y decisiones quirúrgicas en minutos.
  • El parto puede ser dulce o convertirse en un campo de batalla biológico.
  • El feto te juzga desde el monitor. La madre te mira con pánico. La partera te apura.
  • La familia exige explicaciones aunque no entendieron el consentimiento que firmaron.

Y tú, al medio. Sosteniendo dos vidas con una sola mano.


La Línea Invisible Entre el Bien y el Mal

En obstetricia, no hay intermedio. Todo va bien… hasta que no.

Y cuando no, tienes segundos para actuar.

  • ¿Prolapso de cordón? Cesárea ya.
  • ¿Placenta abrupta? Vas directo al quirófano.
  • ¿Eclampsia? Controlas convulsión, presión, vía aérea y parto.
  • ¿Sangrado postparto? Uterotónicos, masaje, revisión, taponamiento, transfusión, histerectomía.
  • ¿Parto en ambulancia? Sí. También eso.

En gineco, el tiempo es tu mayor enemigo.
Y no siempre gana el más sabio. Gana el más rápido.


Guardias: El Infierno Iluminado con Luz Blanca

Una guardia en gineco es un evento bíblico en tiempo real:

  • Partos espontáneos que nadie esperaba.
  • Cesáreas urgentes con residentes temblando.
  • Pérdidas gestacionales con duelo familiar inmediato.
  • Aborto séptico en paciente sin controles.
  • Sangrado activo en paciente con coagulopatía.
  • Abuso sexual en adolescente con la madre gritando en la puerta.

Y mientras eso pasa:

  • Hay ecografías programadas.
  • El jefe pregunta por los informes atrasados.
  • El anestesiólogo aún no llegó.
  • El monitor fetal no funciona.
  • El celador se fue a cenar.

Tú no comes. Tú no orinas.
Tú existes para que alguien más pueda existir.


Consultorio Ginecológico: Lugar de Ternura y Trauma

Parece tranquilo. Pero también es el espacio donde explotan años de silencio acumulado.

  • Mujeres que nunca hablaron de sus pérdidas.
  • Pacientes con miedo de ser juzgadas por su orientación o prácticas sexuales.
  • Adolescentes que no saben si están embarazadas o aterradas.
  • Abuelas con incontinencia que fingen “no tener nada”.
  • Mujeres con relaciones abusivas que solo lloran cuando se les pregunta “¿cómo estás?”.

Aquí no operas con bisturí. Operas con palabras.
Y a veces, eso pesa más.


El Peso de las Expectativas

Porque en gineco no solo se espera que cures.
Se espera que:

  • Seas dulce, empática, contenedora.
  • Seas firme, rápida, precisa.
  • No cometas errores.
  • Te adaptes a lo que quiere el paciente, su familia y el hospital.
  • Expliques por qué no todo puede ser “natural”.
  • Entiendas que algunos creen que “el parto es un derecho, no una intervención”.
  • Asumas que el resultado negativo es tu culpa, y el positivo es mérito del destino.

Y aun así… sigues.


¿Cómo Sobrevivir?

  • Con buena formación clínica, pero también quirúrgica.
  • Con apoyo emocional real (equipo, terapia, pares).
  • Con límites firmes: no todo lo que te piden es razonable.
  • Con resiliencia institucional: muchas veces trabajas contra el sistema, no con él.
  • Con capacidad de apagar tu voz interior mientras manejas una emergencia… y luego escucharla cuando salgas.

Gineco te transforma. Te quema. Te templa.
Pero nunca te deja indiferente.


¿Y Después?

  • Puedes subespecializarte:
    • Medicina materno-fetal
    • Oncología ginecológica
    • Reproducción asistida
    • Uroginecología
    • Cirugía laparoscópica
  • Puedes hacer solo consultorio.
  • Puedes enfocarte en derechos sexuales y reproductivos.
  • Puedes trabajar en equipos multidisciplinarios.
  • O puedes irte a un hospital de segundo nivel y ser la ginecóloga todoterreno que atiende todo lo que llegue.

Pero donde sea que estés, serás necesaria.
Porque el cuerpo de la mujer sigue siendo ignorado, incomprendido y juzgado.
Y tú vas a ser su primera defensora.


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