Escoger una especialidad: La importancia de la terapia psicológica

El trauma silencioso de la bata blanca

Nadie te lo dijo en primer año de medicina, pero aquí estamos:
te enfrentás a la muerte, al dolor, a la frustración, al sufrimiento humano… a diario.
Y no, no hay un módulo oficial que te enseñe qué hacer con eso.

Así que haces lo que hace todo el mundo:

  • Reprimes.
  • Te burlas con humor negro.
  • Te automedicas emocionalmente con trabajo, cafeína, o cinismo.
  • Y sigues.
    Hasta que un día el cuerpo dice «basta» y tu mente, con suerte, escucha.

Terapia no es para los que están locos

Terapia es para los que están vivos.
Especialmente si están vivos dentro de un sistema de salud desbordado, injusto y agotador.

Si tu trabajo implica ver morir personas, tomar decisiones que afectan vidas y sobrevivir turnos que desafían la biología humana,
entonces tener una mente sana no es opcional.
Es cuestión de supervivencia profesional.


¿Qué te da la terapia que no encuentras en ningún consultorio?

1. Un lugar donde no tienes que estar bien.

No tienes que tener respuestas.
No tienes que ser útil.
No tienes que demostrar que estás funcionando.

Por primera vez, puedes ser simplemente alguien que está agotado, confundido, triste o incluso enojado con todo.
Y eso, en medicina, es revolucionario.


2. Un espacio seguro donde no hay jerarquías.

En terapia no hay R1, R2, R10.
No hay jefes gritones ni evaluaciones.
No hay miedo a equivocarte.

Solo hay tú y un profesional entrenado para ver más allá de tus síntomas y ayudarte a entenderte sin juicio.


3. Procesar lo que no tuviste tiempo de sentir.

  • La primera vez que viste morir a alguien.
  • Ese paciente que se parecía a tu papá.
  • El niño que no sobrevivió.
  • El caso que crees que manejaste mal.
  • La vez que te sentiste inútil, invisible, reemplazable.

Todo eso que guardaste en una cajita interna “para después”…
spoiler: esa cajita ya se está pudriendo.


4. Reaprender a sentir sin colapsar.

Muchos médicos llegan a un punto donde:

  • No lloran.
  • No sienten.
  • No conectan.
  • Solo actúan.

Esa no es madurez emocional.
Eso es disociación funcional.

Terapia no te hace “hipersensible”.
Te ayuda a sentir lo justo para no romperte, y funcionar sin convertirte en robot.


5. Reconocer patrones que te sabotean.

Como por ejemplo:

  • Siempre querer demostrar que vales.
  • Sentir culpa por descansar.
  • Pensar que si no estás al 110% eres inútil.
  • Autoexigencia que raya en tortura.
  • Relacionarte con los demás desde la superioridad o el aislamiento.

¿Y la mejor parte?
No te lo van a decir como crítica.
Te lo van a mostrar como mapa.
Y vas a poder redibujarte.


Objeciones clásicas de quien más necesita terapia:

  • “No tengo tiempo.”

¿Tienes tiempo para enfermarte? Porque eso sí te va a quitar semanas.

  • “No sé cómo empezar.”

Empieza diciendo justo eso.

  • “Me da vergüenza.”

¿Vergüenza te da llorar? ¿O te da más vergüenza explotar delante de tu jefe por una tontería?

  • “Ya estoy mejor.”

El mejor momento para ir a terapia no es cuando te estás desmoronando.
Es cuando aún puedes hacerlo de pie.


Beneficios silenciosos (pero tremendamente poderosos)

  • Dormir bien sin sentir culpa.
  • Aprender a decir “no” sin remordimiento.
  • Reconocer tus límites antes de romperlos.
  • Volver a disfrutar lo que haces.
  • Dejar de pelear con todos sin saber por qué.
  • No odiar el lunes.
  • No odiarte a ti.

Descubre más desde Medicina Cardiometabólica

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 comentarios sobre “Escoger una especialidad: La importancia de la terapia psicológica

Deja un comentario