Escoger una especialidad: Cómo manejar el cansancio crónico

¿Y si no es solo cansancio?

Hay algo que no se habla lo suficiente:
no siempre puedes distinguir entre cansancio crónico y depresión.

Porque los síntomas se parecen sospechosamente:

  • Falta de motivación
  • Desinterés
  • Irritabilidad
  • Fatiga constante
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Sensación de vacío o de estar en piloto automático

Y lo más aterrador es que en el entorno médico, ambas cosas se normalizan.
Así que nadie levanta la mano.
Solo se sigue… hasta romperse.


¿Quién es más vulnerable?

No todos los médicos llegan igual al agotamiento.

Los más vulnerables suelen ser:

  • Los que no delegan (cof cof, capítulo anterior)
  • Los que nunca dicen “no”
  • Los que creen que rendirse un poco es fallar del todo
  • Los que no tienen vida fuera del hospital
  • Los que se ven a sí mismos como salvadores constantes

Y adivina: todo esto es lo que se elogia en muchos entornos médicos.
Es como si el sistema premiara el comportamiento autodestructivo con medallas por “compromiso”.


¿Cuáles son los riesgos reales del cansancio crónico?

Más allá de sentirte una ameba emocional, el cansancio crónico prolongado puede llevarte a:

  • Errores médicos serios (por falta de concentración)
  • Irritabilidad con pacientes o colegas (se pierde el filtro)
  • Aislamiento progresivo
  • Aumento de consumo de sustancias (desde más cafeína hasta benzodiacepinas)
  • Trastornos físicos: disautonomía, colitis, migrañas, hipertensión
  • Desconexión emocional total (el famoso “modo robot clínico”)

Y claro, el gran jefe final del desgaste:

El burnout clínico: el día que todo te da igual.
Te da igual si el paciente mejora.
Te da igual si el equipo está bien.
Te da igual si tú existes.

Eso no es normal.
Eso no es vocación.
Eso es el cuerpo diciendo: “apagamos funciones para no explotar”.


¿Qué puedes hacer cuando ya llegaste a ese punto?

Ya no estamos hablando de prevenir.
Hablamos de reparar una maquinaria que estuvo sobreexplotada por años.

Aquí no sirven los consejos tipo “come mejor y haz ejercicio”.
Aquí necesitas estrategias quirúrgicas, casi de urgencias emocionales:


🔧 Reparación nivel 1: Lo básico vuelve a importar

  • Duerme donde y cuando puedas.
    Crea oportunidades. No esperes que el descanso venga a ti.
  • Comida funcional, no gourmet.
    Busca alimentos que te sostengan, aunque sea arroz con huevo y no una ensalada perfecta de Instagram.
  • Movilidad mínima.
    Camina aunque sea en pasillos. Estira en el baño. Tu cuerpo lo nota.

🔧 Reparación nivel 2: Rompe el ciclo de productividad tóxica

“No tengo tiempo para descansar.”

Falso.
Estás usando el tiempo que sí tienes para cosas que te drenan más.

Haz un trato:
por cada hora que das al hospital, guárdate 5 minutos para ti.
No para ser útil. Para existir. Respirar. Sentir que no eres solo una bata blanca caminante.


🔧 Reparación nivel 3: Ritualiza tu desconexión

Después de una guardia, de un día pesado, de una semana de caos:

  • Cámbiate de ropa como si dejaras la guerra atrás.
  • Escucha música que no tenga nada que ver con tu día.
  • Búscate una rutina de cierre.
    Aunque sea mirar al techo durante 10 minutos en silencio.

Haz algo que le diga a tu sistema nervioso:

“Ya salimos del hospital. Ya no estás en alerta.”


🔧 Reparación nivel 4: Reestructura tu narrativa interna

“Tengo que aguantar.”
“No hay otra forma de hacer esto.”
“Todos lo hacen, yo también puedo.”

Estos pensamientos sostienen tu cansancio.

Empieza a hablarte distinto:

  • “Estoy haciendo lo mejor que puedo.
    Pero eso no significa que tenga que hacerlo solo.”
  • “Pedir ayuda no me hace menos.
    Me hace más humano.”
  • “No vine a medicina para desaparecer.
    Vine para aportar, y eso también incluye cuidarme.”

¿Y si ya no puedes más?

No te compares con quien parece aguantar más.
Tal vez su límite está más lejos.
Tal vez ya cruzó el suyo hace tiempo, y simplemente ya no siente nada.

Tú aún puedes sentir.
Y eso es tu brújula.


Descubre más desde Medicina Cardiometabólica

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario sobre “Escoger una especialidad: Cómo manejar el cansancio crónico

Deja un comentario