🚑 Elegir mal en medicina es como tener una hemorragia invisible
No se nota al principio.
Alguien te felicita por entrar a la residencia.
Tú haces como que estás emocionado.
Pero por dentro… algo no cuadra.
Y esa sensación incómoda va creciendo:
- En los turnos en los que odias cada minuto.
- En los fines de semana que no existen.
- En los congresos donde finges interés.
- En las rotaciones que te hacen querer huir.
Y mientras tanto, sigues gastando:
tiempo, energía, salud mental… y dinero. Mucho dinero.
💀 ¿Cuánto cuesta realmente elegir mal?
Vamos a hablar con números imaginarios pero dolorosamente realistas.
Supongamos:
- Estás en una residencia de 4 años.
- Gastas un promedio de $3000 anuales en libros, cursos, material, exámenes, transportes, congresos, cafés que no necesitas pero sí.
- Haces 2 años antes de darte cuenta que esto no es para ti.
- Luego tomas 1 año “sabático” para recuperar tu vida y preparar otro examen.
- Y después entras a otra residencia, de 4 años más.
Costo directo:
- 2 años tirados: $6,000
- Año sabático con ansiedad existencial: $0 ingresos, probablemente deuda
- Nueva residencia, 4 años más: $12,000
Total en inversión educativa directa:
➡️ $18,000 (sin contar lo que dejaste de ganar)
Ahora súmale lo más grave:
📉 El “costo de oportunidad”
Mientras tú estás empezando desde cero, tus colegas de generación:
- Ya están en el sector privado.
- Tienen una base de pacientes.
- Hicieron su primera inversión.
- Compraron su carro, su casa o su primer sofá que no fue abandonado en la calle.
Digamos que ganan modestamente $2500 al mes netos como especialistas.
Tú, mientras tanto, sigues cobrando como residente: $800, si tienes suerte.
Diferencia mensual: $1700.
Por 4 años: $81,600.
Eso es lo que dejaste de ganar por haberte equivocado.
😵 Y no olvidemos el precio en salud mental (que igual te cuesta dinero)
La confusión, la frustración, la ansiedad y la angustia existencial no son gratis.
Cosas que podrías necesitar por culpa de tu mala elección:
- Terapia semanal: $40 x 4 sesiones x 12 meses = $1920 al año
- Medicación para dormir o la ansiedad: depende, pero no es gratis
- Vacaciones para no quemarte: canceladas porque no hay dinero
Y ni hablar de lo que gastas compensando el vacío:
ropa, tecnología, comida chatarra, citas médicas innecesarias, cursos de mindfulness que no te funcionaron.
👻 Pero espera: lo más grave no es el dinero
Es esto:
Perdiste tiempo,
perdiste motivación,
y perdiste confianza en ti mismo.
Y eso afecta tus próximas decisiones:
- Eres más inseguro.
- Tardas más en comprometerte.
- Te vuelves hipervigilante con todo.
- Te saboteas diciendo: “¿Y si vuelvo a equivocarme?”
Esa deuda emocional no se paga con tarjetas.
🧭 Entonces, ¿qué se hace?
Aquí no hay moraleja Disney, pero sí hay estrategia:
- Planea antes de lanzarte. Si no estás seguro, no tomes decisiones definitivas.
- Rotá en esa especialidad antes de comprometerte. Vive una semana real, no la versión idealizada.
- Haz números reales. ¿Cuánto cuesta? ¿Cuánto podrías ganar? ¿Qué tan viable es montar consulta privada?
- Sé brutalmente honesto. Si algo no te gusta en el pregrado, no mágicamente va a gustarte como residente.
- Y si ya elegiste mal… no te quedes solo. Hay caminos de salida, pero cuestan menos si no los transitas a ciegas.
Descubre más desde Medicina Cardiometabólica
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Un comentario sobre “Escoger una especialidad: El impacto económico de elegir mal”