Comprender la esteatohepatitis alcohólica (MASLD): desde la patogénesis molecular hasta el riesgo cardiovascular: una revisión concisa para el cardiólogo clínico

1. Redefinición de la enfermedad hepática grasa en la era metabólica

La transición de NAFLD → MAFLD → MASLD marca un cambio conceptual importante.

  • NAFLD: diagnóstico de exclusión, dependía de descartar alcohol y otras causas, con problemas de estigmatización y falta de precisión fisiopatológica.
  • MAFLD: propuso criterios de inclusión (esteatosis + obesidad, diabetes tipo 2 o disfunción metabólica), lo que permitió identificar pacientes antes “invisibles” (ej. delgados con resistencia a insulina).
  • MASLD (2023): consensuada por AASLD y EASL como la nomenclatura oficial. Se acompaña de MASH, la forma inflamatoria y progresiva que predice cirrosis y hepatocarcinoma.
  • Impacto en cardiología: reconoce la esteatosis hepática como marcador y mediador de riesgo cardiovascular, no un hallazgo incidental.

1.1. De la esteatosis a la aterosclerosis

  • Inflamación crónica: TNF-α, IL-6, IL-1β promueven resistencia a la insulina, disfunción endotelial y activación de células estrelladas hepáticas.
  • Estrés oxidativo: exceso de ácidos grasos libres → disfunción mitocondrial → ROS → daño endotelial y apoptosis hepatocitaria.
  • Dislipidemia aterogénica: ↑ VLDL, LDL pequeñas/densas, ↓ HDL funcional → aceleración de aterosclerosis.
  • Adipocinas: leptina y resistina aumentan inflamación; adiponectina baja pierde efecto protector.
  • Eje intestino-hígado: permeabilidad intestinal aumentada permite entrada de LPS, activando TLR4 y perpetuando inflamación vascular y hepática.

1.2. Fibrosis como motor oculto del riesgo cardiovascular

  • La fibrosis hepática avanzada predice mortalidad cardiovascular con más fuerza que la esteatosis aislada.
  • Herramientas útiles en cardiología:
    • FIB-4: edad, AST, ALT, plaquetas. Fácil, económico y validado.
    • NFS: incluye IMC, glucosa y enzimas hepáticas.
    • Elastografía: mide rigidez hepática, correlacionada con aterosclerosis subclínica (IMT carotídeo, calcio coronario).
  • Evidencia: un FIB-4 ≥2.67 se asocia con ↑ mortalidad total (HR 1.64), cardiovascular (HR 2.96) y hepática (HR 10.5), independiente de otros factores de riesgo.

1.3. Interacciones hígado–corazón

  • Evidencia epidemiológica:
    • ↑ mortalidad CV (64 % en metaanálisis).
    • ↑ riesgo de infarto, ACV, arritmias y muerte súbita.
  • IC con fracción de eyección preservada (HFpEF):
    • MASLD aumenta 2.6 veces el riesgo de IC, sobre todo HFpEF.
    • Relación con grasa epicárdica, rigidez ventricular, inflamación sistémica.
  • Fibrilación auricular (FA):
    • HR 1.21 para incidencia de FA, especialmente en fibrosis avanzada.
    • Mecanismos: inflamación, remodelado auricular, adiposidad epicárdica.
    • Fibrosis hepática predice recurrencia tras ablación de FA.
  • Implicación: se recomienda evaluar fibrosis hepática en pacientes con IC o FA inexplicada.

1.4. Disbiosis intestinal

  • MASLD se acompaña de alteraciones microbianas:
    • ↑ Enterobacteriaceae y Proteobacteria (proinflamatorias).
    • ↓ Faecalibacterium prausnitzii y Akkermansia muciniphila (protectores).
  • Consecuencias:
    • ↑ permeabilidad intestinal → “leaky gut”.
    • ↑ LPS y metabolitos tóxicos (ej. TMAO) → inflamación hepática y vascular.
    • ↓ SCFAs → pérdida de efectos antiinflamatorios e insulin-sensibilizantes.
  • Estrategias en estudio:
    • Probióticos y prebióticos: mejoran esteatosis e inflamación.
    • Dieta mediterránea y fibra: restauran diversidad microbiana.
    • Trasplante fecal: en investigación, con resultados preliminares favorables.

1.5. Manejo de MASLD en el paciente cardiovascular

  • Estilo de vida:
    • Pérdida de peso del 3–10 % mejora esteatosis, inflamación y fibrosis.
    • Dieta mediterránea → beneficios hepáticos y cardiovasculares.
    • Ejercicio ≥300 min/semana → mejora sensibilidad a la insulina.
  • Farmacoterapia:
    • GLP-1RAs (liraglutida, semaglutida, tirzepatida): ↓ grasa hepática, inflamación y riesgo CV.
    • SGLT2i (empagliflozina, dapagliflozina): ↓ mortalidad CV y grasa hepática.
    • Pioglitazona: útil en MASH, limitada por ↑ peso y retención hídrica.
    • Estatinas: seguras y subutilizadas, reducen fibrosis y riesgo CV.
    • Nuevos fármacos:
      • Resmetirom (THR-β agonista): aprobado para MASH con fibrosis moderada-avanzada.
      • Lanifibranor (pan-PPAR): mejora fibrosis y perfil metabólico (fase 3 en curso).

2. Conclusiones

  • MASLD es una enfermedad sistémica con fuerte impacto en riesgo cardiovascular.
  • La fibrosis hepática debe integrarse en scores de riesgo CV (SCORE2, ASCVD).
  • El abordaje debe ser multidisciplinario:
    • Cardiología + hepatología + nefrología + endocrinología.
  • Estilo de vida es el pilar, pero insuficiente en etapas avanzadas.
  • Fármacos con beneficio dual (GLP-1RAs, SGLT2i, estatinas, pioglitazona) y nuevos agentes (resmetirom, lanifibranor) redefinirán el manejo.


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