Puntos clave
- La neuropatía radiculoplexo lumbosacra diabética (DLRPN), también llamada amiotrofia diabética, se presenta como dolor y debilidad proximal, asimétrica y de curso subagudo en las piernas, casi siempre con pérdida de peso marcada, en un paciente con diabetes de debut o mal controlada.
- Es un diagnóstico clínico + electrodiagnóstico: la imagen y el laboratorio sistémico suelen ser paradójicamente normales, y esa normalidad apoya el diagnóstico en vez de contradecirlo.
- La prueba clave es el EMG/neuroconducciones, que muestra una radiculoplexopatía axonal, asimétrica y subaguda con componente radicular (preganglionar).
- Ante pérdida de peso profunda y tabaquismo hay que excluir siempre la infiltración neoplásica del plexo (RM de plexo con contraste, tamizaje oncológico dirigido).
- El tratamiento es de soporte: rehabilitación temprana y control del dolor neuropático (gabapentinoides/pregabalina, duloxetina, tricíclicos). El control glucémico no modifica el curso, y corregirlo demasiado rápido puede incluso desencadenar neuropatía.
- El curso es monofásico y autolimitado, pero la recuperación es lenta (meses a años) y suele quedar algún déficit residual.
Un cuadro dramático con estudios casi normales
Imagina a un varón de 53 años, fumador de larga data, con una diabetes recién diagnosticada y una hemoglobina glicosilada por encima de 14 %. En cinco meses pierde cerca de 29 kg y desarrolla dolor y debilidad progresivos en ambas piernas, de predominio en muslos y caderas, primero de un lado y luego del otro. Termina subiendo las escaleras sentado y necesitando andador. Cuando por fin lo estudiamos a fondo —resonancia de columna, tomografía de tórax-abdomen-pelvis, panel inmunológico, marcadores tumorales, serologías— casi todo sale normal.
Es la situación que más nos incomoda en la consulta: un paciente que se deteriora a ojos vistas y una batería de exámenes que «no muestra nada». La tentación es seguir pidiendo pruebas o asumir que «se nos escapa un cáncer». Pero en este escenario concreto —diabetes de debut, dolor y debilidad proximal asimétrica de miembros inferiores, y adelgazamiento profundo con imagen normal— hay un diagnóstico que debe estar siempre sobre la mesa: la neuropatía radiculoplexo lumbosacra diabética (DLRPN), conocida clásicamente como amiotrofia diabética o síndrome de Bruns-Garland. Aquí te resumo cómo reconocerla, cómo no confundirla con lo que sí es grave, y qué hacer mañana en consulta.
Qué es realmente la amiotrofia diabética
La DLRPN es una neuropatía focal/multifocal de las raíces, el plexo lumbosacro y los nervios de los miembros inferiores. A diferencia de la polineuropatía diabética distal «clásica» —simétrica, de guante y calcetín, indolora o con ardor en los pies—, la amiotrofia diabética ataca arriba (caderas, muslos, glúteos), es asimétrica y es intensamente dolorosa al inicio.
Su mecanismo no es puramente metabólico. La evidencia acumulada, en especial el trabajo de Dyck y colaboradores en la Clínica Mayo, apunta a una microvasculitis isquémica de los nervios: un proceso inmunomediado con inflamación de pequeños vasos que produce isquemia y daño axonal. Esto explica tres cosas prácticas: por qué el cuadro es asimétrico y «parcheado» (afecta unos fascículos sí y otros no), por qué es predominantemente axonal en el electrodiagnóstico, y por qué el buen control de la glucosa no lo previene ni lo cura —no es la hiperglucemia del día la que está dañando el nervio, sino un proceso vascular-inmune ya en marcha.
Vale la pena desmontar un mito frecuente: la amiotrofia diabética no es «consecuencia del mal control crónico». Suele aparecer al momento del diagnóstico de la diabetes o poco después, incluso en pacientes con diabetes bien controlada y de corta evolución. Por eso puede debutar, como en nuestro caso, casi en paralelo con el hallazgo de la diabetes.
La tríada que debe encender la alarma
Si tuviéramos que quedarnos con un solo patrón para el residentado y para la consulta real, sería este:
Diabetes de reciente diagnóstico + dolor/debilidad proximal y asimétrica de miembros inferiores + pérdida de peso desproporcionada.
El curso típico es subagudo: días a semanas de dolor lancinante o profundo en cadera, muslo o glúteo de un lado, seguido en semanas por debilidad proximal (flexión de cadera y extensión de rodilla) que dificulta levantarse de la silla, subir escaleras o incorporarse de la cama. Luego el otro lado se suma, casi siempre de forma asimétrica (un lado peor que el otro). En el examen encontramos la firma semiológica: debilidad proximal asimétrica, arreflexia rotuliana y aquiliana, atrofia de muslo y a veces fasciculaciones. La sensibilidad distal puede estar levemente comprometida por la polineuropatía diabética que coexiste, pero el protagonista es el déficit motor proximal doloroso.
La pérdida de peso merece un párrafo aparte porque genera dos reacciones opuestas y ambas correctas: por un lado, es tan característica de la DLRPN que la sostiene como diagnóstico; por otro, es exactamente el dato que nos obliga a descartar cáncer. No es contradictorio: se busca la neoplasia precisamente porque la pérdida de peso podría no ser solo de la amiotrofia.
La paradoja diagnóstica: cuando «todo normal» confirma
Aquí está el concepto que más cuesta interiorizar. En la DLRPN, la resonancia de columna, la tomografía corporal, la VSG, la PCR, la B12, el folato y los marcadores autoinmunes suelen ser normales o inespecíficos. En nuestro caso, la RM lumbar solo mostró espondilosis leve y protrusiones discales con contacto radicular mínimo, incapaces de explicar un déficit bilateral y multinivel. La VSG estaba en 9 mm/h y la PCR en 0,2 mg/L.
Esa normalidad no es un «estudio incompleto»: es una firma esperable de la enfermedad. Los reactantes de fase aguda normales argumentan en contra de una vasculitis sistémica o de una caquexia tumoral avanzada. La imagen normal argumenta en contra de una compresión estructural o una masa. La ausencia de componente monoclonal y una relación kappa/lambda normal argumentan en contra de gammapatía. En otras palabras: cada «negativo» va cerrando puertas peligrosas y dejando en pie la DLRPN. La clave mental es dejar de leer la normalidad como «no encontré nada» y empezar a leerla como «descarté activamente lo grave».
Un matiz del caso que enriquece la discusión: el paciente tenía hipogammaglobulinemia (IgG e IgM bajas) de significado incierto. No debe distraernos del diagnóstico principal, pero sí conviene reevaluarla al estabilizar al paciente, porque la hiperglucemia intensa y el estado catabólico pueden bajar transitoriamente las inmunoglobulinas, y hay que distinguir eso de una inmunodeficiencia real o una pérdida proteica.
El diagnóstico diferencial que no se puede fallar
La DLRPN es «de libro», pero se diagnostica por exclusión razonada. Estos son los diferenciales que hay que barrer, con lo que juega a favor y en contra de cada uno:
| Diagnóstico | A favor | En contra | Cómo confirmar / descartar |
|---|---|---|---|
| DLRPN / amiotrofia diabética (más probable) | Diabetes de debut; dolor + debilidad proximal asimétrica; pérdida de peso; imagen normal; EMG axonal subaguda | Prácticamente nada; cuadro «de libro» | Clínica + EMG/NCS + exclusión de alternativas |
| Radiculoplexopatía neoplásica infiltrativa ⚠️ no fallar | Pérdida de peso profunda; tabaquismo; plexopatía asimétrica; sin colonoscopía de tamizaje | TC sin masa ni adenopatías; VSG/PCR normales; EMG típica de DLRPN | RM de plexo con contraste, LCR (citología/citometría), PET-TC, tamizaje oncológico |
| PDIC y variantes asimétricas (Lewis-Sumner) | Debilidad subaguda progresiva, arreflexia | EMG axonal (no desmielinizante); dolor y patrón proximal atípicos | Criterios de desmielinización en NCS; LCR (disociación albúmino-citológica) |
| Neuropatía vasculítica / mononeuritis múltiple | Patrón axonal, asimétrico, doloroso, multifocal | VSG/PCR normales; sin compromiso sistémico ni exantema | ANCA, crioglobulinas, biopsia de nervio/músculo |
| Radiculopatía estructural (disco/estenosis) | Dolor de cadera/muslo; protrusiones en RM | Contacto radicular mínimo; déficit bilateral desproporcionado | RM (ya realizada): no concordante |
| Enfermedad de motoneurona (ELA) | Fasciculaciones, atrofia, debilidad | Compromiso sensitivo y dolor; sin signos de motoneurona superior; arreflexia | EMG de 4 territorios; ausencia de criterios de El Escorial |
| Neuropatía por alcohol / nutricional | Antecedente de alcohol | En remisión >10 años; B12/folato normales; patrón proximal atípico | Ya excluida por laboratorio y patrón clínico |
De todos, el que no se puede pasar por alto es la infiltración neoplásica del plexo. La combinación pérdida de peso profunda + tabaquismo obliga a un tamizaje dirigido. Un dato de oro para memorizar: la diabetes de debut con pérdida de peso puede ser la primera manifestación de un cáncer de páncreas (asociación descrita por Pannala y Chari). En nuestro caso se excluyó por tomografía con páncreas morfológicamente normal, pero la lógica clínica debe activarse siempre.
Por qué el EMG es la prueba que decide
El estudio electrodiagnóstico no es un lujo aquí: es la prueba diagnóstica clave. En la DLRPN muestra una radiculoplexopatía lumbosacra bilateral, asimétrica, subaguda y de patrón axonal, con signos de denervación activa y reinervación incompleta.
Hay un detalle fisiopatológico elegante que vale entender, porque cae en examen y aclara el pensamiento. En este paciente, la respuesta sensitiva sural (por ejemplo del lado derecho) estaba relativamente preservada a pesar de una denervación intensa en la aguja del mismo lado. ¿Contradicción? No: indica un componente preganglionar (radicular). El cuerpo neuronal sensitivo vive en el ganglio de la raíz dorsal, y si la lesión está proximal a ese ganglio (en la raíz), el axón sensitivo distal no se desconecta de su cuerpo neuronal y no sufre degeneración walleriana: la neuroconducción sensitiva distal se mantiene normal. En cambio, hay componente postganglionar (plexo/nervio) cuando las amplitudes sensitivas caen de forma multifocal y asimétrica. Ver ambos patrones en un mismo paciente es exactamente lo que define una radiculoplexopatía y encaja con la DLRPN.
Traducido a la práctica: el EMG localiza la lesión (raíz + plexo + nervio), la caracteriza (axonal, no desmielinizante) y la fecha (subaguda con reinervación), y de paso descarta la ELA y la PDIC.
Tratamiento: soporte, dolor y mucha paciencia
El principio rector es que la DLRPN es habitualmente monofásica y autolimitada, y el manejo es de soporte. No hay un fármaco que «cure» ni acelere de forma probada la recuperación motora. Lo que sí cambia la vida del paciente es la rehabilitación temprana y un buen control del dolor.
Medidas generales imprescindibles: fisioterapia y terapia ocupacional precoces (reentrenamiento de marcha, fortalecimiento, prevención de caídas), ayudas para la marcha (órtesis tobillo-pie si hay pie caído, bastón, andador, silla de ruedas según fatiga), soporte nutricional por la pérdida ponderal, cese del tabaquismo y apoyo en salud mental. Y un control glucémico prudente, sin descensos bruscos (ya veremos por qué).
Para el dolor neuropático, la primera línea es la misma que en neuropatía diabética dolorosa:
| Fármaco | Dosis inicial → objetivo | Notas prácticas |
|---|---|---|
| Pregabalina | 75 mg c/12 h → 150–300 mg c/12 h (máx. 600 mg/día) | Estándar de dolor neuropático; titular según respuesta/tolerancia |
| Gabapentina | 300 mg noche → 900–3600 mg/día en 3 tomas | Bajo costo y muy disponible; ajustar en enfermedad renal |
| Duloxetina | 30 mg/día × 1 sem → 60 mg/día (máx. 120 mg/día) | Doble beneficio si hay ansiedad/depresión |
| Amitriptilina | 10–25 mg noche | Alternativa; precaución cardiovascular y anticolinérgica |
Una perla de manejo: combinar un gabapentinoide o pregabalina con duloxetina suele ser mejor que subir un solo fármaco a dosis máxima; con este abordaje hasta ~40 % de los pacientes logran ≥50 % de alivio. En nuestro caso, se añadió pregabalina a la gabapentina y se cambió sertralina por duloxetina, con reducción del dolor. Como segunda línea para dolor refractario existen carbamazepina, ácido valproico, lacosamida o ácido alfa-lipoico, y bloqueos nerviosos con especialista en dolor. Regla firme: evitar agonistas opioides completos.
¿Y la inmunoterapia? No es de rutina. La metilprednisolona IV (esquema tipo ~1 g semanal) puede reducir la intensidad y duración del dolor en casos severos o con debilidad progresiva, pero no mejora el desenlace motor (ensayo controlado de Dyck et al., 2006) y empeora el control glucémico. La inmunoglobulina IV es una opción off-label en casos seleccionados, con perfil glucémico más favorable que los corticoides, pero con evidencia limitada (serie pequeña de Tamburin y Zanette). En resumen: la inmunoterapia se reserva, se individualiza y se conversa con neurología.
La trampa del control glucémico
Este punto es contraintuitivo y por eso conviene subrayarlo. El control de la glucosa no modifica el curso de la DLRPN. Pero hay algo más: corregir la hiperglucemia demasiado rápido puede desencadenar o empeorar una neuropatía dolorosa, un fenómeno conocido como neuropatía inducida por el tratamiento de la diabetes (la vieja «neuritis por insulina»). En nuestro paciente, la HbA1c bajó de >14 % a 10 % en pocas semanas, exactamente el tipo de descenso abrupto asociado a este cuadro.
La lección para la consulta es no obsesionarse con normalizar la glucemia a toda velocidad en un paciente que ya está desarrollando dolor neuropático. Un descenso gradual de la HbA1c es más seguro que una corrección agresiva. El control glucémico sigue importando por todas las demás razones, pero aquí no es la palanca terapéutica de la neuropatía.
Qué decirle al paciente: pronóstico realista
El pronóstico de la DLRPN es, a la vez, tranquilizador y honesto. Es monofásica: no recae una y otra vez como una enfermedad inflamatoria crónica. La fuerza mejora en casi todos los pacientes. Pero la recuperación es lenta (meses a años) y la mayoría no recupera por completo: entre 80–94 % conservan algún déficit motor residual, con frecuencia pie caído uni o bilateral. Cerca del 50 % usa silla de ruedas en algún momento y un 9–16 % de forma indefinida.
Ese mensaje —»vas a mejorar, pero tomará tiempo y hay que trabajarlo con rehabilitación»— es terapéutico en sí mismo, porque contiene la ansiedad del paciente y sostiene la adherencia a la fisioterapia durante meses. En nuestro caso, tras nueve días de hospitalización y tres semanas de rehabilitación, el paciente fue dado de alta deambulando de forma independiente con andador, usando silla de ruedas solo por fatiga.
Para nuestro contexto
La buena noticia para el primer nivel latinoamericano es que el tratamiento sintomático puede iniciarse sin esperar el estudio completo. La gabapentina, la pregabalina, la amitriptilina y la duloxetina están ampliamente disponibles y son de bajo costo, y el manejo del dolor neuropático puede arrancarse en la posta mientras se gestiona la referencia. La ausencia de EMG, de RM contrastada de plexo o de PET-TC en el punto de atención no debe retrasar el alivio del dolor ni la rehabilitación.
Sí conviene tener presente el mapa de recursos: el EMG/neuroconducciones, la RM de plexo con contraste y el PET-TC suelen requerir referencia a segundo o tercer nivel. Los corticoides son baratos pero complican el control glucémico, y la IgIV es costosa y de acceso restringido. Por eso, en nuestro medio, los criterios de referencia a neurología deben ser claros: debilidad progresiva o severa, sospecha de neoplasia (pérdida de peso desproporcionada, imagen dudosa), dolor refractario, o duda diagnóstica que exija electrodiagnóstico o imagen contrastada. Y una regla de seguridad transversal: ante diabetes de debut con adelgazamiento marcado, no cerrar el caso sin haber pensado —y, cuando corresponda, descartado— una neoplasia oculta, con el páncreas en la mira.
Para llevar a la consulta
La amiotrofia diabética es uno de esos diagnósticos que se hacen «con la cabeza» antes que con la máquina. Cuando veas diabetes de reciente diagnóstico + dolor y debilidad proximal asimétrica de piernas + pérdida de peso, ponla arriba en tu diferencial, ordena el EMG, excluye la infiltración neoplásica del plexo, e inicia rehabilitación y analgesia neuropática sin demora. Recuerda que la imagen normal no te está fallando: te está confirmando. Y baja la glucosa con calma, porque aquí la prisa no cura y a veces lastima.
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Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez · MedicinaCardiometabolica.com
Basado en: Geha R, Omid-Fard N, Slama MCC, Reda HM. Case 18-2026: A 53-Year-Old Man with Leg Weakness, Pain, and Weight Loss. N Engl J Med 2026;394:2460-9. Evidencia complementaria: Dyck PJB et al., Neurology 1999 y 2006; Ng PS et al., Neurology 2019; Pinto MV et al., Neurology 2021; Tamburin S, Zanette G, Pain Med 2009; Pannala R et al., Lancet Oncol 2009. Manejo del dolor neuropático según ADA Standards of Care (verificar edición vigente).
Resumen de respuestas del caso
- Pregunta 1: ¿Primera aproximación?
Respuesta: C. Síndrome neuromuscular proximal a localizar
Primero se debe localizar anatómicamente antes de cerrar diagnóstico. - Pregunta 2: ¿Dónde está la lesión?
Respuesta: C. Raíces/plexo lumbosacro
Dolor proximal, debilidad asimétrica, arreflexia y atrofia orientan a radiculoplexopatía. - Pregunta 3: ¿Qué diagnóstico sube en probabilidad?
Respuesta: B. Radiculoplexopatía lumbosacra diabética
Diabetes reciente + pérdida de peso + dolor/debilidad proximal asimétrica es una combinación muy sugestiva. - Pregunta 4: ¿Cómo interpretar el EMG?
Respuesta: B. Lesión de raíces/plexo compatible con amiotrofia diabética
El EMG confirma una radiculoplexopatía lumbosacra bilateral asimétrica, subaguda y axonal. - Pregunta final: ¿Manejo inicial más razonable?
Respuesta: C. Rehabilitación + control del dolor neuropático + descartar diagnósticos peligrosos
El manejo es principalmente de soporte, con analgesia neuropática, rehabilitación y exclusión dirigida de neoplasia u otras causas.
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