Del PCOS al PMOS: El cambio de nombre más importante en endocrinología reproductiva en décadas

Resumen ampliado para blog — Medicina Cardiometabólica

Teede HJ, Bahri Khomami M, Morman R, et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. The Lancet. Published online May 12, 2026. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00717-8


1. Identificación del artículo

CampoDetalle
Tipo de publicaciónHealth Policy / Proceso de consenso global
RevistaThe Lancet (publicación en línea, 12 de mayo de 2026)
Primer autorProf. Helena J. Teede, Monash University, Melbourne, Australia
ConsorcioGlobal Name Change Consortium (56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes)
FinanciamientoAustralian National Health and Medical Research Council (NHMRC), Centre for Research Excellence in Women’s Health in Reproductive Life; AE-PCOS Society; Verity (UK)
Conflictos de interésDeclarados por múltiples autores (honorarios de Novo Nordisk, Eli Lilly, Astellas, Ferring, Gedeon Richter, Roche Pharmaceutical, entre otros). Ninguno altera materialmente la integridad del proceso de consenso
AccesoOpen Access bajo licencia CC BY 4.0

2. ¿Por qué este artículo importa?

El síndrome de ovario poliquístico (PCOS) es la endocrinopatía más frecuente en mujeres en edad reproductiva, afectando a más de 170 millones de mujeres en el mundo, con una prevalencia global de aproximadamente 1 de cada 8 mujeres. A pesar de su alta frecuencia, hasta el 70% de las mujeres afectadas permanece sin diagnóstico, y quienes lo reciben frecuentemente reportan insatisfacción con la atención recibida y confusión respecto a su condición.

Una de las razones estructurales de este problema: el nombre es engañoso. El término «poliquístico» implica la presencia de quistes ováricos patológicos, cuando en realidad estos no son un hallazgo característico de la condición. Lo que existe es desarrollo folicular arrestado, no quistes verdaderos. Esto genera malentendidos entre pacientes, clínicos, gestores de políticas y el público general.

Esta publicación en The Lancet representa el resultado de un proceso global sin precedentes para cambiar oficialmente el nombre de la condición al de síndrome ovárico metabólico poliendocrino (en inglés: Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome, PMOS).


3. Contexto y justificación del cambio de nombre

3.1 El problema con el nombre actual

El nombre PCOS fue reconocido como inexacto ya en 2012, cuando el NIH Office of Disease Prevention recomendó formalmente su cambio. Sin embargo, los intentos previos de renombrarlo fracasaron por falta de liderazgo inclusivo, ausencia de proceso de consenso internacional coordinado, desacuerdo sobre un nombre alternativo, y carencia de estrategia de implementación.

Las razones clínicas y científicas para el cambio son contundentes:

Imprecisión fisiopatológica. El PCOS no es una enfermedad ovárica aislada. Es una condición multisistémica con componentes endocrinos, metabólicos, reproductivos, psicológicos y dermatológicos. El nombre actual captura solo un órgano y lo hace de forma incorrecta.

Retraso diagnóstico. La confusión generada por el nombre contribuye directamente a que hasta 7 de cada 10 mujeres permanezcan sin diagnóstico.

Estigma. El foco en la reproducción y la fertilidad en el nombre genera estigma, particularmente en contextos socioculturales donde la capacidad reproductiva tiene un alto valor simbólico.

Fragmentación de la investigación. La denominación actual dificulta la clasificación epidemiológica, la comparabilidad entre estudios y la codificación en sistemas de salud (como el CIE/ICD), lo que fracciona la investigación y el financiamiento.

Insatisfacción de las pacientes. Encuestas globales previas (2017 y 2023) mostraron confusión generalizada con el nombre entre las propias mujeres afectadas. En el proceso actual, el 84% de los encuestados respaldó la necesidad de un proceso global de consenso para cambiar el nombre.

3.2 Fisiopatología que respalda el nuevo nombre

El nuevo nombre no es cosmético. Está fundamentado en la evidencia fisiopatológica contemporánea:

Componente poliendocrino. El PMOS involucra múltiples ejes endocrinos interrelacionados: hipersecreción de andrógenos ováricos (y frecuentemente adrenales), alteración del pulso de GnRH con consecuente elevación de LH, resistencia a la insulina con hiperinsulinemia compensatoria (presente en el 85% de las afectadas, incluyendo el 75% de mujeres con BMI ≤25 kg/m²), señalización alterada de AMH, adipoquinas, y el eje intestino-hormona. Meta-análisis de estudios genómicos a gran escala confirman que el PMOS tiene origen poligénico a través de vías neuroendocrinas, metabólicas y reproductivas.

Componente metabólico. La resistencia a la insulina es la anomalía metabólica central y contribuye directamente al exceso de andrógenos. La obesidad central está aumentada, tiene causalidad demostrada mediante aleatorización mendeliana, y exacerba la severidad clínica. Las complicaciones cardiometabólicas documentadas incluyen:

  • Intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus tipo 2
  • Hígado graso asociado a disfunción metabólica (MASLD)
  • Dislipidemia e hipertensión
  • Disfunción vascular

La evidencia muestra que en mujeres con PMOS los OR para enfermedad cardiovascular compuesta son de 1.68, para infarto de miocardio 2.50, y para ACV 1.71, en comparación con mujeres sin la condición.

Componente ovárico. La disfunción ovárica es un rasgo definitorio: anormalidades neuroendocrinas que disrumpen la esteroidogénesis ovárica, falla en la maduración folicular exacerbada por la hiperinsulinemia, acumulación de folículos antrales pequeños (imagen ecográfica característica), y elevación de AMH como marcador de foliculogénesis desorganizada. Estas anomalías se manifiestan como disfunción ovulatoria, irregularidad menstrual e infertilidad, extendiendo sus efectos más allá de la vida reproductiva.

Las características psicológicas y dermatológicas —igualmente importantes— son consideradas secundarias a las alteraciones endocrinas y por ello no se incorporaron al nombre.


4. Metodología del proceso de consenso

Este no es un artículo de revisión sistemática ni un ensayo clínico. Es el reporte de un proceso de política sanitaria global, riguroso y en múltiples etapas, diseñado según estándares internacionales de consenso (James Lind Alliance).

4.1 Gobernanza y financiamiento

Se estableció un comité directivo internacional con representantes del Centre for Research Excellence in Women’s Health in Reproductive Life (Monash University), la Androgen Excess and PCOS Society, y Verity (organización de pacientes, Reino Unido). Se incorporaron 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes de todas las regiones del mundo.

4.2 Encuestas Delphi

Se realizaron dos rondas de encuestas globales (Survey A y Survey B), construidas sobre resultados de dos encuestas previas (2017 y 2023):

Survey A (abril–octubre 2025):

  • Plataformas: Qualtrics, Google Forms, WeChat
  • Idiomas: inglés, chino, alemán, persa y malayo
  • Participantes: 9.358 pacientes con PCOS y 3.656 profesionales de salud
  • Evaluó: principios del nuevo nombre, enfoques de renombramiento, términos preferidos

Survey B (20–31 enero 2026):

  • Enviada a participantes de Survey A que consintieron recontacto (n=2.733)
  • Respuestas recibidas: 1.346 (tasa de respuesta: 49%)
  • Participantes: 1.053 pacientes y 293 profesionales
  • Objetivo: resolver controversias específicas surgidas en el Workshop A (especialmente el término reproductivo y el nombre final preferido)

El muestreo fue propositivo, estratificado, no probabilístico, buscando representación multidisciplinaria en todas las regiones del mundo. No se realizó cálculo formal de tamaño muestral; el criterio fue la representatividad global amplia.

4.3 Talleres de Técnica de Grupo Nominal (Nominal Group Technique)

Workshop A (noviembre 2025):

  • 90 participantes de múltiples regiones del mundo
  • Grupos de trabajo prebalanceados (3–5 regiones del mundo por grupo, 3–4 pacientes por grupo, mínimo 3 disciplinas por grupo)
  • Co-presididos por una paciente y un profesional de salud
  • Observadores independientes para supervisar adherencia al código de conducta
  • Votación individual confidencial en línea tras las discusiones en grupos pequeños

Workshop B (febrero 2026):

  • Revisó resultados de Survey B
  • Consensuó el nombre final: Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome (PMOS)

4.4 Análisis de marketing y comunicación

En diciembre de 2025 se realizó una evaluación pro bono por expertos en marketing global (incluyendo herramientas de inteligencia artificial para marketing) para evaluar: factibilidad, claridad y estrategias de transición para los nombres candidatos. Se recomendó una estrategia de rebranding evolutivo —que mantiene alguna continuidad con el nombre actual— en lugar de uno revolucionario, que implicaría una condición nueva.


5. Resultados del proceso de consenso

5.1 Principios rectores del nuevo nombre

Los siguientes principios fueron ratificados en Survey A y endorsados en Workshop A:

PrincipioApoyo globalPacientesProfesionales
Precisión científica67%60%86%
Facilidad de comunicación68%62%85%
Evitación de estigma71%66%85%
Apropiación cultural60%53%80%

El principio de evitación de estigma fue el más respaldado por las pacientes; la precisión científica lo fue por los profesionales de salud.

5.2 Enfoque de renombramiento elegido

El enfoque priorizado fue adoptar un nombre nuevo, preciso, basado en síntomas (no retener el acrónimo PCOS, ni adoptar un nombre genérico como «síndrome X»):

  • Nombre preciso/basado en síntomas: 82% (86% pacientes, 70% profesionales)
  • Nombre genérico (como «diabetes» o «asma»): 48%
  • Retener acrónimo PCOS con nuevos términos: 25%

5.3 Selección iterativa de términos

TérminoSurvey AWorkshop ASurvey BWorkshop B
Endocrino85%65% (1.°)
Poliendocrino81%35%✓ (elegido)
Metabólico76%79% (1.°)
Cardiometabólico52%21%
Reproductivo54%40%
Ovulatorio54%60%51% (1.°)5%
Ovárico70% (1.°)
Ovario42%25%

Decisiones clave:

  • El término «reproductivo» fue descartado por su potencial de estigmatización en contextos culturales donde la fertilidad define el valor de las mujeres.
  • «Ovulatorio» fue preferido en Survey B (51%), pero en Workshop B fue desplazado por «ovárico» (70%), por su mayor alcance semántico: engloba disfunción endocrina, folicular y ovulatoria, y es relevante más allá de la menopausia.
  • «Endocrine Metabolic Ovulatory Syndrome» (EMOS) fue inicialmente líder, pero fue descartado por su superposición con la subcultura juvenil «emo», que generaría connotaciones culturales negativas.
  • «Metabolic endocrine reproductive syndrome» fue descartado porque su acrónimo (MERS) duplicaría el del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio.
  • Poliendocrino fue finalmente elegido sobre «endocrino» por su mayor precisión, por evitar el acrónimo EMOS, y porque el prefijo «poli-» ofrece similitud fonética con el acrónimo actual PCOS, facilitando la transición.

5.4 El nuevo nombre

Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino Acrónimo: PMOS

Aprobado en Workshop B (febrero 2026). Solo dos participantes no apoyaron el nuevo nombre (los mismos que tampoco apoyaban ningún cambio). El consenso fue prácticamente unánime.


6. Estrategia de implementación global

El proceso no termina con el nombre. Se co-diseñó una estrategia de implementación en 8 etapas, basada en el Consolidated Framework for Implementation Research y las Expert Recommendations for Implementing Change (ERIC):

Etapa 1 — Publicación y diseminación académica. Esta publicación en The Lancet, acompañada de comentarios, revisiones clínicas y actualizaciones de materiales educativos.

Etapa 2 — Desarrollo de recursos. Co-diseño de recursos para pacientes y profesionales en múltiples idiomas y plataformas.

Etapa 3 — Comunicación y compromiso global. Kits para sociedades científicas, recursos multilingües, programas de educación continua, eventos coordinados.

Etapa 4 — Integración en sistemas de salud. Incorporación de la nueva terminología en registros electrónicos de salud (incluyendo SNOMED-CT) y en la formación de proveedores de salud (universidades, editores de libros de texto).

Etapa 5 — Alineación de políticas e investigación. Compromiso con gobiernos, financiadores de investigación, editores de revistas y reguladores para adopción en clasificaciones de investigación, procesos de publicación y sistemas de financiamiento.

Etapa 6 — Clasificación internacional y organismos globales. Compromiso formal con la OMS para integrar el nuevo nombre al CIE (ICD).

Etapa 7 — Transición y refinamiento futuro. Período de transición gestionado de 3 años, con monitoreo y evaluación, y refinamiento conforme evolucione la evidencia científica.

Etapa 8 — Guías clínicas internacionales. Integración en la International Guideline, que ya se usa en 195 países y será actualizada en 2028.


7. Fortalezas y limitaciones del proceso

Fortalezas

  • Proceso sin precedentes en su escala: 14.360 respuestas de encuestas + ~90 representantes en talleres, de todas las regiones del mundo.
  • Métodos robustos y transparentes: Delphi iterativo + técnica de grupo nominal + análisis de marketing.
  • Participación activa de pacientes en todas las etapas (gobernanza, co-diseño, talleres, implementación), con poder compartido real.
  • Adherencia a marcos de investigación de implementación reconocidos internacionalmente.
  • Estrategia de rebranding evolutivo (no revolucionario), lo que facilita la adopción sin confundir con una «nueva enfermedad».
  • El nuevo acrónimo PMOS mantiene similitud fonética con PCOS, reduciendo la fricción de transición.

Limitaciones

  • Representación desproporcionada: menor participación de países de ingreso bajo y medio, y de las regiones de Asia, África y Sudamérica.
  • Sesgo de selección: muestreo no probabilístico por conveniencia y participación voluntaria; no se puede calcular tasa de respuesta de Survey A por la diseminación masiva y multicanal.
  • Generalizabilidad limitada: los resultados podrían no representar plenamente perspectivas de poblaciones con menor acceso a plataformas digitales o con barreras lingüísticas no cubiertas.
  • A pesar de estas limitaciones, el análisis por región no identificó diferencias importantes en los términos o nombres preferidos, lo que refuerza la robustez del resultado.

8. Evaluación crítica del proceso (perspectiva metodológica)

Este artículo no es un ensayo clínico ni una revisión sistemática, por lo que no aplican herramientas como RoB-2 o AMSTAR-2. Sin embargo, es posible una evaluación crítica desde la perspectiva de la validez de un proceso de consenso:

Validez del proceso: Alta. El uso combinado de encuestas Delphi iterativas y talleres de técnica de grupo nominal es el estándar metodológico para generación de consenso en salud. El proceso siguió los lineamientos de la James Lind Alliance, que son ampliamente reconocidos.

Representatividad: Moderada-alta. La inclusión de 56 organizaciones, participantes de todas las regiones del mundo, y la desagregación sistemática de resultados por tipo de participante (paciente vs. profesional) y por región es un punto positivo. La subrepresentación de regiones de bajos recursos es una limitación genuina pero inevitable en procesos de este tipo.

Transparencia: Alta. El proceso completo es descrito con detalle, incluyendo el código de conducta, la composición de los grupos de trabajo, los observadores independientes, y la publicación de las encuestas completas en el apéndice.

Conflictos de interés: Declarados y manejados adecuadamente. La participación de organizaciones de pacientes como co-líderes del proceso (y no solo como consultoras) es un elemento que fortalece la legitimidad.

Calidad de la evidencia (GRADE adaptado al contexto): La calidad de la evidencia para la decisión de cambio de nombre es alta para los dominios de imprecisión del nombre actual y la naturaleza multisistémica de la condición, basada en meta-análisis y guías internacionales previas. La evidencia para el nuevo nombre específico es moderada (basada en un proceso de consenso metodológicamente robusto pero con limitaciones de representatividad).


9. Implicaciones clínicas y para la práctica

Para el médico internista y cardiometabólico

El cambio de nombre de PCOS a PMOS no es semántica trivial. Tiene implicaciones directas para la práctica clínica:

Reencuadre diagnóstico. El nuevo nombre coloca explícitamente en el centro los componentes endocrino y metabólico de la condición. Para el internista, esto refuerza que el PMOS debe ser evaluado y manejado con el mismo rigor cardiometabólico que la diabetes tipo 2 o la dislipidemia. La resistencia a la insulina presente en el 85% de las afectadas no es una comorbilidad secundaria: es parte constitutiva del síndrome.

Riesgo cardiovascular. Los OR de 1.68 para enfermedad cardiovascular compuesta, 2.50 para infarto de miocardio y 1.71 para ACV deben incorporarse al cálculo de riesgo cardiovascular de estas pacientes. El PMOS debería figurar en la historia clínica como factor de riesgo cardiometabólico independiente.

Trabajo multidisciplinario. La naturaleza poliendocrina y metabólica del PMOS justifica y exige abordaje multidisciplinario real: endocrinología, ginecología, nutrición, cardiología, psicología y medicina interna.

Comunicación con pacientes. En la transición, es importante explicar a las pacientes que el nombre cambió pero la condición no —y que el nuevo nombre es más preciso. Esto puede mejorar la comprensión de la enfermedad y reducir el estigma.

Para la investigación y educación médica

  • Los estudios publicados bajo «PCOS» deben ser reconocidos como equivalentes a los de PMOS durante el período de transición de 3 años.
  • Los programas de formación médica deben actualizar su terminología, comenzando con el pregrado, para que los nuevos médicos no perpetúen el nombre obsoleto.
  • Los índices bibliográficos (PubMed, Scopus, etc.) y revistas deberán gestionar la coexistencia de ambas denominaciones durante la transición.

Para América Latina

La implementación en contextos latinoamericanos requiere atención especial a: traducción culturalmente apropiada del término «poliendocrino» (que puede resultar menos intuitivo que «poliquístico» para pacientes con bajo nivel de escolaridad), y consideración de que en muchos contextos culturales de la región el estigma reproductivo es alto, lo que refuerza la pertinencia del cambio.


10. Conclusión

El renombramiento del síndrome de ovario poliquístico a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (PMOS) es el resultado de un proceso global sin precedentes, metodológicamente riguroso, con participación activa de pacientes y profesionales de salud de todo el mundo. El nuevo nombre corrige una imprecisión de décadas, refleja con mayor fidelidad la fisiopatología multisistémica de la condición, y tiene el potencial de mejorar el diagnóstico oportuno, reducir el estigma, fortalecer la investigación y alinear mejor las políticas de salud.

Para el médico cardiometabólico, este cambio representa también una oportunidad para posicionar el PMOS como lo que siempre ha sido: una condición metabólica y endocrina de alta carga cardiovascular, que requiere el mismo rigor de evaluación y seguimiento que cualquier otra endocrinopatía mayor.

La transición será gradual (3 años), coordinada a nivel global, y culminará con la incorporación del nuevo nombre en las Guías Internacionales actualizadas en 2028 y en el CIE de la OMS.

PCOS ya fue. Bienvenido el PMOS.


Resumen elaborado para el blog Medicina Cardiometabólica por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — Mayo 2026

Referencia completa: Teede HJ, Bahri Khomami M, Morman R, et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. The Lancet. 2026. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00717-8

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