Puntos clave
- La división de Obesidad de la ADA actualizó sus Standards of Care para 2026: el IMC sigue sirviendo para tamizar, pero ya no basta por sí solo para diagnosticar.
- El diagnóstico ahora exige complementar el IMC con adiposidad central (relación cintura-talla ≥0.5 o circunferencia de cintura) cuando el IMC está en rango de sobrepeso.
- Los umbrales se ajustan por ascendencia: en personas asiáticas la obesidad empieza en IMC ≥27.5 y el tamizaje en ≥23.
- El gran riesgo es el subdiagnóstico: el IMC solo deja pasar hasta al 25% de los hombres y 48% de las mujeres con exceso de adiposidad.
- Vigilar la ganancia sostenida de peso (1–1.5 kg/año por más de 3 años) identifica a quienes están en riesgo, incluso con IMC normal.
- Tras diagnosticar, conviene estadificar con el Edmonton Obesity Staging System (EOSS), que predice mortalidad mejor que el IMC.
Por qué importa
Pocas condiciones son tan prevalentes y, a la vez, tan mal diagnosticadas como la obesidad. Durante décadas la hemos reducido a un número —el índice de masa corporal— que es cómodo de calcular pero engañoso a nivel individual. La división de Obesidad de la American Diabetes Association (ADA) publicó en 2026 sus Standards of Care in Overweight and Obesity, dedicados específicamente al tamizaje, diagnóstico, evaluación y estadificación en adultos no gestantes. El documento no abandona el IMC, pero lo pone en su lugar: una herramienta de cribado, no un diagnóstico definitivo. Aquí te resumo lo más relevante para llevar a la consulta.
El problema con depender solo del IMC
El IMC se popularizó por razones prácticas: medir peso y talla es barato, rápido y ya está integrado en el flujo clínico. El problema es que no evalúa la composición corporal ni la distribución de la grasa. Sobreestima la adiposidad en personas muy musculosas y la subestima en otras: particularmente personas de ascendencia asiática y adultos mayores, en quienes la pérdida de masa muscular enmascara el exceso de grasa.
Los números son contundentes. En un metaanálisis, el IMC mostró una sensibilidad agrupada de apenas 50% para identificar exceso de adiposidad, con una especificidad del 90%. Traducido a la consulta: cuando el IMC marca obesidad, casi siempre acierta, pero cuando no la marca, deja pasar a la mitad de las personas que sí tienen exceso de grasa y, con ella, riesgo cardiometabólico. Por eso el énfasis de la guía está en combatir el subdiagnóstico: se estima que usando solo IMC quedan mal clasificados hasta el 25% de los hombres y el 48% de las mujeres.
Vigilar el aumento de peso, no solo la foto del IMC
Una recomendación valiosa y de bajo costo: monitorear las ganancias sostenidas de peso, independientemente del IMC actual. Un aumento consistente de 1–1.5 kg/año durante más de 3 años señala riesgo elevado de desarrollar obesidad y sus complicaciones. Esto importa especialmente en adultos jóvenes y de mediana edad, porque el aumento de peso en esa etapa se asocia con mayor mortalidad por todas las causas y por enfermedad cardiovascular. El tamizaje formal de adiposidad con IMC debe hacerse al menos una vez al año.
Los nuevos criterios diagnósticos
Aquí está el cambio de fondo. Cuando el IMC cae en rango de sobrepeso, hay que medir la adiposidad central —mediante la relación cintura-talla (ICT) o la circunferencia de cintura (CC)— para decidir si en realidad estamos ante una obesidad. Y los umbrales cambian según la ascendencia, porque las poblaciones asiáticas acumulan más grasa visceral a IMC más bajos.
| Condición | Población no asiática | Población asiática |
|---|---|---|
| Tamizaje (exceso de adiposidad) | IMC ≥25 | IMC ≥23 |
| Sobrepeso | IMC 25–29.9 con ICT <0.5 y CC bajo umbral | IMC 23–27.4 con ICT <0.5 y CC bajo umbral |
| Obesidad | IMC ≥30; o IMC 25–29.9 con ICT ≥0.5; o con CC ≥88 cm (M) / ≥102 cm (H) | IMC ≥27.5; o IMC 23–27.4 con ICT ≥0.5; o con CC ≥80 cm (M) / ≥90 cm (H) |
La ICT se calcula dividiendo la cintura (cm) entre la talla (cm); un valor ≥0.5 indica adiposidad central. Un metaanálisis encontró que la ICT fue el mejor discriminador de riesgo de diabetes, hipertensión y dislipidemia en ambos sexos, por encima del IMC y la CC aisladas.
¿En quién es más importante medir la cintura? Aunque puede medirse en cualquier adulto con IMC ≥25 (o ≥23 en personas asiáticas), es crítico en el rango de sobrepeso, porque ahí es donde el IMC no distingue entre sobrepeso y obesidad. En personas con gran masa muscular conviene confirmar la adiposidad con ICT, CC u otros métodos (bioimpedancia, DEXA) antes de etiquetar obesidad, para no caer en sobrediagnóstico.
Pedir permiso y los 6As
La guía integra el marco de consejería de los 6As: Ask (preguntar permiso), Assess (evaluar), Advise (aconsejar), Agree (acordar metas), Assist (asistir) y Arrange (organizar seguimiento). Un detalle que vale la pena subrayar: el primer paso es pedir permiso para hablar del peso. Si la persona declina, se respeta su autonomía y se reevalúa en un año. Puede sonar trivial, pero el uso sistemático de los 6As se asocia con mayor autoeficacia, intención de cambio y reducción de peso.
Estadificar: el EOSS
Diagnosticar es solo el comienzo. La guía recomienda estadificar la severidad con el Edmonton Obesity Staging System (EOSS), que clasifica el impacto médico, físico, psicológico y funcional de la obesidad en cinco estadios (0 a 4). A diferencia del IMC, el EOSS predice la mortalidad de forma independiente y ayuda a decidir la intensidad del tratamiento y la frecuencia del seguimiento. Una persona con IMC de 32 pero sin factores de riesgo (estadio 0) no requiere el mismo abordaje que otra con el mismo IMC y diabetes establecida con complicaciones (estadio 3).
| Estadio EOSS | Descripción | Implicación |
|---|---|---|
| 0 | Sin factores de riesgo ni síntomas | Prevención, vigilancia |
| 1 | Factores subclínicos o síntomas leves | Intervención temprana |
| 2 | Enfermedad establecida o síntomas moderados | Tratamiento activo |
| 3 | Enfermedad severa | Manejo intensivo |
| 4 | Enfermedad terminal o muy severa | Cuidado especializado |
Tratar la obesidad como enfermedad crónica
El documento insiste en un cambio de mentalidad: la obesidad es una enfermedad crónica y recidivante, no un fracaso de voluntad. Eso implica registrar el diagnóstico en la historia clínica con códigos no estigmatizantes (E66.x junto al código Z68 del IMC), lo cual se asocia con mayor probabilidad de tratamiento y de éxito en la pérdida de peso. También sugiere visitas enfocadas en el peso, optimización del expediente electrónico y educación del personal de salud —estrategias que en el ensayo PATHWEIGH lograron, por primera vez, eliminar el aumento de peso a nivel poblacional.
Para nuestro contexto
Para quienes ejercemos en Latinoamérica, varios elementos de esta guía son especialmente pertinentes. Primero, los umbrales ajustados por etnia: nuestras poblaciones mestizas, andinas y amazónicas tienden a acumular adiposidad visceral con IMC relativamente bajos, un patrón más cercano al de las poblaciones asiáticas que al de las caucásicas para las que se calibró el IMC original. Depender solo del IMC perpetúa el subdiagnóstico justamente en quienes más riesgo cardiometabólico tienen.
Segundo, la medición de cintura y la relación cintura-talla son intervenciones de bajísimo costo y alto rendimiento: requieren solo una cinta métrica y un par de minutos, y son perfectamente aplicables en el primer nivel de atención y en entornos de recursos limitados. No necesitamos bioimpedancia ni DEXA para mejorar sustancialmente nuestro diagnóstico; basta con incorporar la cintura como signo de rutina.
Tercero, el EOSS es una herramienta clínica que no depende de tecnología costosa: se construye con la historia, el examen físico y exámenes básicos que ya solicitamos. Adoptarlo nos permite priorizar a quién referir y a quién seguir más de cerca, algo esencial cuando los recursos de especialidad son escasos.
Para llevar a la consulta
El mensaje práctico es sencillo: deja de tratar el IMC como veredicto y empieza a usarlo como punto de partida. En todo paciente con IMC en rango de sobrepeso, mide la cintura y calcula la relación cintura-talla. Pide permiso antes de abordar el tema del peso, registra el diagnóstico con códigos dignos y estadifica con el EOSS para calibrar la intensidad del seguimiento. Son cambios que no cuestan casi nada y que pueden corregir uno de los subdiagnósticos más extendidos de la medicina cardiometabólica.
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