Cetoacidosis diabética: la emergencia que hay que reconocer (guía 2026)

La cetoacidosis diabética es la complicación aguda más temida de la diabetes: puede aparecer en horas, con frecuencia es el primer aviso de una diabetes tipo 1 sin diagnosticar y, si no se reconoce a tiempo, pone en riesgo la vida. La buena noticia es que la cetoacidosis diabética tiene señales de alarma bastante claras y un tratamiento muy protocolizado. En esta guía, actualizada con el consenso internacional de 2024–2025, te explico cómo reconocerla, qué la desencadena y cómo se maneja hoy, en un lenguaje útil tanto para pacientes como para el equipo de salud.

Puntos clave (TL;DR)

  • La cetoacidosis diabética (CAD) se produce cuando la falta de insulina obliga al cuerpo a quemar grasa como combustible, generando cetonas ácidas que acidifican la sangre.
  • La tríada clásica es hiperglucemia + cetonas elevadas + acidosis metabólica. El consenso 2024 bajó el umbral de glucosa a ≥200 mg/dL (o cualquier valor si ya hay diabetes conocida).
  • Síntomas de alarma: mucha sed, orinar mucho, náuseas y vómitos, dolor abdominal, respiración rápida y profunda, aliento afrutado y somnolencia.
  • Los desencadenantes más comunes son la infección, la omisión de insulina, el debut de diabetes y ciertos fármacos (los iSGLT2 pueden causar cetoacidosis con glucosa casi normal).
  • El tratamiento se apoya en tres pilares: líquidos, insulina y corrección del potasio. Ante la sospecha, hay que acudir a urgencias sin demora.

¿Qué es la cetoacidosis diabética?

La cetoacidosis diabética es una descompensación aguda de la diabetes que ocurre cuando el cuerpo se queda sin insulina suficiente. Sin insulina, la glucosa no puede entrar a las células para usarse como energía, así que el organismo recurre a un “plan B”: quemar grasa. Ese proceso produce cuerpos cetónicos (sobre todo betahidroxibutirato), que son ácidos. Cuando se acumulan, la sangre se vuelve ácida y aparece la acidosis metabólica que define el cuadro.

Es típica de la diabetes tipo 1 —de hecho, hasta 1 de cada 4 casos de tipo 1 debuta con una cetoacidosis—, pero también puede ocurrir en diabetes tipo 2 bajo mucho estrés (infecciones graves, infarto, cirugía) o con ciertos medicamentos. No es lo mismo que el estado hiperosmolar hiperglucémico (EHH), que veremos más adelante.

¿Cuáles son los síntomas de la cetoacidosis diabética?

Los síntomas suelen instaurarse en horas o pocos días (más rápido que en el estado hiperosmolar). Conviene conocerlos porque el reconocimiento temprano salva vidas:

  • Sed intensa y boca seca, con ganas de orinar constantes (poliuria).
  • Náuseas, vómitos y dolor abdominal, que a veces simulan una gastroenteritis o un abdomen agudo.
  • Respiración de Kussmaul: respiración rápida y profunda con la que el cuerpo intenta eliminar ácido.
  • Aliento afrutado (olor a manzana o quitaesmalte) por la acetona.
  • Cansancio extremo, confusión y somnolencia; en casos graves, estupor o coma.
  • Signos de deshidratación: piel y mucosas secas, ojos hundidos, taquicardia y presión baja.

Regla práctica: cualquier persona con diabetes que tenga vómitos, dolor abdominal y respiración agitada debe medirse la glucosa y las cetonas, y buscar atención urgente.

¿Qué desencadena una cetoacidosis diabética?

Identificar la causa es parte del tratamiento. Los detonantes más frecuentes se resumen en las “5 I”:

  • Infección: es la causa número uno (neumonía, infección urinaria, gastroenteritis, COVID, etc.).
  • Insulina insuficiente u omitida: olvidar dosis, fallas en la bomba de insulina o suspenderla por cuenta propia.
  • Inicio (debut) de diabetes: especialmente en niños y adultos jóvenes con tipo 1 aún sin diagnosticar.
  • Isquemia/eventos agudos: infarto, ictus, pancreatitis o cirugía mayor.
  • Iatrogenia y fármacos/drogas: corticoides, iSGLT2 (dapagliflozina, empagliflozina), alcohol y cocaína.

¿Cómo se diagnostica? La nueva definición 2024

En 2024, un consenso internacional de la ADA, la EASD y otras sociedades actualizó la definición de cetoacidosis diabética para diagnosticarla antes. El diagnóstico exige tres criterios, todos presentes:

  • Hiperglucemia: glucosa ≥200 mg/dL o antecedente conocido de diabetes (aunque la glucosa sea casi normal).
  • Cetonas elevadas: se recomienda medir betahidroxibutirato en sangre (≥3,0 mmol/L) por encima de las cetonas en orina.
  • Acidosis metabólica: pH venoso <7,3 y/o bicarbonato <18 mmol/L.

Con estos datos se clasifica la gravedad, lo que orienta dónde y cómo tratar al paciente:

ParámetroLeveModeradaGrave
pH venoso>7,257,0–7,25<7,0
Bicarbonato (mmol/L)≥1510 a <15<10
Betahidroxibutirato≤6 mmol/L≤6 mmol/L>6 mmol/L
Estado mentalNormalNormal o adormiladoEstupor o coma
Clasificación de gravedad según el consenso internacional 2024.

¿Cómo se trata la cetoacidosis diabética?

El tratamiento se realiza en el hospital y descansa en tres pilares, además de tratar la causa que la desencadenó. No es un manejo casero: aquí se resume solo con fines educativos.

1. Líquidos: reponer la deshidratación

Es el primer paso y a menudo el más importante. Se inician sueros por vena para corregir la deshidratación (por ejemplo, 500–1000 mL en la primera hora, ajustando según el paciente). El consenso 2024 prefiere cristaloides balanceados (como el Ringer lactato o el Plasma-Lyte) sobre la solución salina 0,9%, porque reducen el riesgo de acidosis hiperclorémica.

2. Insulina: apagar la producción de cetonas

Se administra insulina, clásicamente en infusión intravenosa continua a 0,1 U/kg/hora. Una novedad importante del consenso: en casos leves o moderados ya se acepta usar insulina subcutánea con esquemas de análogos rápidos, lo que permite manejar a muchos pacientes fuera de la UCI. Cuando la glucosa baja de ~200–250 mg/dL se añade suero glucosado para poder mantener la insulina hasta que se resuelva la acidosis, sin provocar hipoglucemia.

3. Potasio: el electrolito que hay que vigilar

Aunque el potasio en sangre pueda parecer normal o alto al inicio, el cuerpo suele tener un déficit real, y la insulina lo hace bajar rápidamente. Por eso: si el potasio es <3,3 mmol/L, se retrasa la insulina y se repone potasio primero; si está entre 3,3 y 5,0–5,2, se añade potasio al suero; y solo si está alto se espera. La hipopotasemia es una de las complicaciones más peligrosas del tratamiento.

¿Y el bicarbonato?

El bicarbonato ya no se usa de rutina. Solo se considera en acidosis muy grave (pH <7,0), y aun así es tema de debate. Las otras dos complicaciones a vigilar durante el tratamiento son la hipoglucemia y, sobre todo en niños, el raro pero grave edema cerebral.

La CAD se considera resuelta cuando el betahidroxibutirato baja a <0,6 mmol/L, el pH sube a ≥7,3 y el bicarbonato alcanza ≥18 mmol/L. Solo entonces se pasa a insulina subcutánea de mantenimiento.

Cetoacidosis euglicémica: la trampa de los iSGLT2

Existe una forma engañosa: la cetoacidosis diabética euglicémica, en la que hay acidosis y cetonas altas pero la glucosa está casi normal (<200–250 mg/dL). Es cada vez más frecuente por el uso de iSGLT2 (dapagliflozina, empagliflozina, canagliflozina), y también aparece en el embarazo, el ayuno prolongado, las dietas cetogénicas estrictas y el consumo excesivo de alcohol. Como la glucosa no dispara la alarma, el diagnóstico se retrasa: por eso, ante un paciente con iSGLT2, náuseas y malestar, hay que medir cetonas aunque la glucosa sea normal. Se recomienda suspender el iSGLT2 antes de cirugías o ayunos prolongados.

¿Cómo prevenir la cetoacidosis diabética?

La mayoría de los episodios son evitables. Las claves para las personas con diabetes (y sus familias) son:

  • Nunca suspender la insulina basal por cuenta propia, aunque no se esté comiendo.
  • Aprender las “reglas de los días de enfermedad”: medir glucosa y cetonas con más frecuencia cuando hay fiebre, vómitos o infección, e hidratarse bien.
  • Tener en casa un medidor de cetonas (en sangre, idealmente) si se usa insulina.
  • Consultar temprano ante vómitos persistentes, cetonas altas o imposibilidad de comer o beber.
  • Suspender temporalmente el iSGLT2 ante enfermedad aguda, ayuno o cirugía, según indique el médico.

Para diferenciarla del estado hiperosmolar —la otra gran emergencia hiperglucémica— esta tabla ayuda:

CaracterísticaCetoacidosis (CAD)Estado hiperosmolar (EHH)
Diabetes típicaTipo 1 (también tipo 2)Tipo 2, adulto mayor
InstauraciónHoras a díasDías a semanas
Glucosa≥200 mg/dL (a veces normal)≥600 mg/dL
Cetonas y acidosisSí (pH <7,3)Mínimas; sin acidosis
OsmolaridadVariableMuy alta (>320 mOsm/kg)
DeshidrataciónImportanteExtrema
CAD vs. estado hiperosmolar hiperglucémico.

Preguntas frecuentes

¿La cetoacidosis diabética solo le da a diabéticos tipo 1?

No. Es más frecuente en la tipo 1, pero puede ocurrir en la tipo 2 bajo estrés grave (infecciones, infarto, cirugía) o con iSGLT2. Existe además una forma llamada “cetoacidosis propensa a la cetosis” en personas con tipo 2.

¿Puedo tratar una cetoacidosis en casa?

No. La cetoacidosis diabética es una emergencia médica que requiere sueros intravenosos, insulina y monitoreo de electrolitos. En casa solo cabe reconocer las señales, hidratarse y acudir de inmediato a urgencias.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Con manejo adecuado, la acidosis suele resolverse en 12 a 24 horas, aunque varía según la gravedad y la causa. Después se ajusta el esquema de insulina y se educa para prevenir recaídas.

¿Sirven las tiras de cetonas en orina?

Ayudan como tamizaje, pero pueden retrasarse respecto a la sangre. Hoy se prefiere medir betahidroxibutirato en sangre capilar, más preciso para diagnosticar y seguir la evolución.

Conclusión: reconocer para actuar a tiempo

La cetoacidosis diabética es grave pero prevenible y tratable cuando se reconoce pronto. Si tienes diabetes, memoriza las señales de alarma, nunca suspendas tu insulina basal, ten un medidor de cetonas y aprende las reglas de los días de enfermedad. Y si usas un iSGLT2, recuerda que las cetonas pueden subir con la glucosa casi normal. Ante la duda, mide glucosa y cetonas y consulta: unas horas pueden marcar la diferencia.


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Aviso médico: este contenido es informativo y educativo, no sustituye la consulta ni el criterio de tu médico tratante. Ante síntomas de cetoacidosis, acude a urgencias. Las dosis y esquemas mencionados son de referencia general y deben individualizarse.

Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabólica.com


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