Desplazamiento del ápex: valor diagnóstico en cardiomegalia

El desplazamiento del ápex es, junto con el tercer ruido, uno de los pocos hallazgos del examen cardiovascular sistemático que todavía mueve de verdad la probabilidad postest. Un choque de la punta situado por fuera de la línea medioclavicular multiplica por 3,4 la probabilidad de cardiomegalia radiológica y por 8,0 la de un volumen telediastólico del ventrículo izquierdo aumentado. El problema es que solemos buscarlo mal: en decúbito supino apenas un tercio de los adultos tiene un ápex palpable, y el decúbito lateral izquierdo —la posición que nos enseñaron— rota el latido hacia fuera en casi todos. Este post ordena qué se puede concluir del desplazamiento del ápex, con qué razones de verosimilitud y en qué posición hay que medirlo.

Puntos clave

  • El ápex normal se localiza en el 4.º–5.º espacio intercostal, dentro de la línea medioclavicular, con un diámetro <3 cm y una duración menor a dos tercios de la sístole.
  • Ápex lateral a la línea medioclavicular para cardiomegalia en la radiografía de tórax: LR+ 3,4.
  • El mismo hallazgo para fracción de eyección deprimida: LR+ 5,7; para volumen telediastólico del VI aumentado: LR+ 8,0.
  • En la síntesis de cohortes de insuficiencia cardíaca de la Cleveland Clinic Journal of Medicine, el ápex desplazado alcanzó LR+ 10,3 con LR− 0,7: confirma mucho, descarta poco.
  • Un diámetro apical aumentado predice volumen telediastólico elevado con LR+ 4,7, y depende menos de la postura que la posición.
  • Solo el 31 % de 151 adultos estudiados con TC de 64 cortes tenía ápex palpable en supino; la distancia a la superficie del tórax se correlacionó con el IMC, no con el tamaño cardíaco.
  • Un impulso apical sostenido o doble mostró 56 % de sensibilidad y 91 % de especificidad para hipertrofia ventricular izquierda.

¿Por qué se desplaza el ápex? Anatomía y fisiopatología

El ápex marca el punto donde la punta del ventrículo izquierdo golpea la pared torácica durante la contracción isovolumétrica. Cuando el ventrículo se dilata por sobrecarga de volumen, su eje mayor se alarga y la punta se corre hacia abajo y hacia fuera. La hipertrofia concéntrica pura, en cambio, engrosa la pared sin desplazar el ápex.

Esa diferencia explica el comportamiento clínico del signo. En la insuficiencia mitral, la insuficiencia aórtica y la miocardiopatía dilatada —remodelado excéntrico— el desplazamiento aparece pronto y es el hallazgo dominante. En la cardiopatía hipertensiva incipiente y en la estenosis aórtica el ápex permanece en su sitio pero cambia de calidad: se vuelve sostenido, más enérgico, a veces doble por el refuerzo presistólico del cuarto ruido. Por eso el desplazamiento del ápex es mejor marcador de dilatación que de hipertrofia, y por eso su LR+ es más alto frente a un volumen telediastólico elevado (8,0) que frente a una cardiomegalia radiológica genérica (3,4).

Hay además un tercer grupo de causas que no tiene nada que ver con el corazón: todo lo que empuja o tracciona el mediastino. Un derrame pleural voluminoso, un neumotórax a tensión o una atelectasia extensa desplazan el ápex sin que exista cardiopatía alguna. Interpretar el signo sin haber percutido y auscultado el tórax es un error de secuencia, no de conocimiento.

¿Cómo se explora el desplazamiento del ápex paso a paso?

Con el paciente en decúbito supino y el tórax descubierto, se localiza el latido con la palma y se precisa con el pulpejo de dos dedos. Se cuenta el espacio intercostal desde el ángulo de Louis y se compara con la línea medioclavicular, trazada desde el punto medio entre la horquilla esternal y el acromion. Se registran posición, diámetro y duración.

Posición del paciente: por qué manda el decúbito supino

Todas las razones de verosimilitud publicadas para el desplazamiento del ápex proceden de exploraciones en supino. El decúbito lateral izquierdo desplaza el latido lateralmente de forma casi invariable y prolonga su duración, de modo que la posición medida en esa postura no es interpretable. Reserve el decúbito lateral izquierdo para valorar el contorno y el diámetro, y para rescatar un ápex que en supino no se palpaba, dejando constancia en la historia de la posición empleada.

Localizar el punto: contar espacios y trazar la línea medioclavicular

El error más frecuente no está en los dedos sino en la referencia. La línea medioclavicular trazada «a ojo» se corre con facilidad dos o tres centímetros hacia fuera, y con ella se desplaza el umbral del signo. Palpe la horquilla esternal y el extremo acromial de la clavícula, marque el punto medio y descienda en vertical. Después cuente los espacios desde el segundo, identificado por el ángulo de Louis. Considere desplazado el ápex cuando cae por fuera de la línea medioclavicular o por debajo del quinto espacio.

Medir el diámetro, no solo la posición

El diámetro del área que late aporta información independiente de la posición: un ápex de más de 3 cm sugiere dilatación o hipertrofia, y el hallazgo alcanza un LR+ de 4,7 frente a un volumen telediastólico aumentado. Su ventaja práctica es que resiste mejor los cambios de postura que la localización; de hecho, los datos originales de Eilen y colaboradores se obtuvieron midiendo el diámetro en decúbito lateral izquierdo. Si aún no ha sistematizado esta parte, revise la técnica de palpación del choque de la punta, donde el diámetro y la duración se desarrollan en detalle.

Qué hacer cuando el ápex no se palpa

Es la situación más común, no la excepción: en la serie con tomografía de 64 cortes solo el 31 % de los pacientes tenía ápex palpable en supino. Antes de concluir nada, pase al decúbito lateral izquierdo, pida una espiración mantenida y repita con el paciente sentado e inclinado hacia delante. Si sigue sin palparse, el examen no aporta información —no la aporta en contra—, y conviene apoyarse en otros signos como la presión venosa yugular y el tercer ruido.

Interpretación de los hallazgos: razones de verosimilitud

La tabla resume el rendimiento del signo según el desenlace que se quiera estimar. Nótese que no es el mismo signo el que responde a «¿tiene el corazón grande?» y a «¿tiene el ventrículo dilatado?»: el segundo desenlace es el que mejor captura.

HallazgoSignificado (desenlace)LR+LR−Comentario
Ápex lateral a la línea medioclavicular (supino)Cardiomegalia en radiografía de tórax3,4n. d.Umbral clásico recogido por McGee. Confirma; no descarta.
Ápex lateral a la línea medioclavicular (supino)Fracción de eyección deprimida5,7n. d.Suficiente para priorizar ecocardiograma en lista de espera.
Ápex lateral a la línea medioclavicular (supino)Volumen telediastólico del VI aumentado8,0n. d.Es el desenlace con mejor rendimiento del signo.
Ápex desplazado (síntesis de cohortes de insuficiencia cardíaca)Disfunción ventricular izquierda10,30,7LR− cercano a 1: un ápex normal no permite descartar.
Diámetro apical aumentadoVolumen telediastólico del VI aumentado4,7n. d.Menos dependiente de la postura que la posición.
Impulso apical sostenido o dobleHipertrofia ventricular izquierda≈6,2*≈0,48**Calculado a partir de S 56 % / E 91 % (TC de 64 cortes, n = 151).
Tercer ruido (S3), como referenciaInsuficiencia cardíaca en urgencias11 (IC 95 % 4,9–25,0)0,88 (0,83–0,94)El mejor LR+ del precordio; sensibilidad muy baja.

Dos advertencias sobre la lectura de esta tabla. La primera es que la concordancia interobservador de la exploración precordial es modesta y muy variable: para el tercer ruido se han descrito valores de kappa que van de −0,17 a 0,84, y no hay razón para suponer que la localización del ápex sea más reproducible. La segunda es que un porcentaje no despreciable de personas con corazón normal tiene el impulso por fuera de la línea medioclavicular, lo que limita la especificidad del signo aislado.

En el primer nivel de atención latinoamericano, donde el ecocardiograma puede tardar semanas y la radiografía no siempre está disponible el mismo día, un LR+ de 5,7 para fracción de eyección deprimida no es un dato académico: es el argumento que justifica adelantar el estudio, iniciar el tratamiento de insuficiencia cardíaca o derivar. Con probabilidad pretest intermedia, ese LR mueve la probabilidad postest por encima del umbral de acción.

Errores frecuentes

  • Juzgar la posición en decúbito lateral izquierdo. Esa postura rota el ápex hacia fuera en prácticamente todos los pacientes; sirve para el contorno y el diámetro, nunca para decidir si está desplazado.
  • Trazar la línea medioclavicular a ojo. Sin marcar el punto medio entre horquilla esternal y acromion, la referencia se desplaza varios centímetros y el umbral deja de ser el publicado.
  • Leer un ápex no palpable como corazón normal. El 69 % de los adultos de la serie con TC no tenía ápex palpable en supino: la ausencia del signo es casi siempre un problema de ventana, no de fisiología.
  • Ignorar el hábito corporal. La distancia del corazón a la superficie del tórax se correlaciona con el IMC; en el examen físico del paciente con obesidad el signo pierde sensibilidad antes que especificidad.
  • Olvidar las causas extracardíacas. Derrame pleural, neumotórax, atelectasia, cifoescoliosis y dextrocardia desplazan el ápex sin cardiopatía.
  • Usar el signo para descartar. Con LR− 0,7, un ápex en su sitio deja la probabilidad casi donde estaba.

Caso clínico

Varón de 58 años, diabetes tipo 2 de 12 años de evolución, hipertensión mal controlada, IMC 33 kg/m². Consulta por disnea de esfuerzo progresiva de tres meses, sin ortopnea clara. En el consultorio no hay ecocardiógrafo y la radiografía se informará en cinco días. Frecuencia cardíaca 92 lpm, presión arterial 158/94 mmHg, saturación 95 %.

En supino no se palpa el ápex, un hallazgo esperable con ese hábito corporal. En decúbito lateral izquierdo aparece un latido amplio y sostenido; al volver a supino y repetir con espiración mantenida, se identifica ahora en el sexto espacio intercostal, dos centímetros por fuera de la línea medioclavicular, con un área que late de unos 4 cm. No hay tercer ruido audible; la presión venosa yugular está en el límite alto.

La probabilidad pretest de disfunción ventricular en este paciente —diabetes de larga data, hipertensión mal controlada, disnea de esfuerzo— ronda el 30 %. Aplicando el LR+ de 5,7 del ápex desplazado, la probabilidad postest supera el 70 %. Eso cambia la conducta del mismo día: se solicita ecocardiograma preferente y NT-proBNP, se optimiza el control tensional y se inicia un iSGLT2, que en este perfil tiene indicación con independencia del resultado de la fracción de eyección. Sin el signo, el paciente habría salido con una cita de control en un mes.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que el ápex esté desplazado?

Significa que el latido de la punta se palpa por fuera de la línea medioclavicular o por debajo del quinto espacio intercostal. Traduce sobre todo dilatación del ventrículo izquierdo: eleva la probabilidad de volumen telediastólico aumentado con un LR+ de 8,0 y la de fracción de eyección deprimida con un LR+ de 5,7.

¿Dónde se localiza normalmente el choque de la punta?

En el adulto sano se palpa en el cuarto o quinto espacio intercostal izquierdo, dentro de la línea medioclavicular. Su diámetro normal es menor de 3 cm y su duración no supera los dos tercios de la sístole. Cualquier desviación de estos tres parámetros —posición, tamaño y duración— debe registrarse por separado.

¿El desplazamiento del ápex sirve para diagnosticar cardiomegalia?

Sirve para confirmarla, no para descartarla. Frente a la cardiomegalia radiológica el LR+ es de 3,4, y frente a la dilatación ventricular medida por ecocardiografía llega a 8,0. En cambio el LR− ronda 0,7: encontrar el ápex en su sitio deja la probabilidad prácticamente donde estaba antes de explorar.

¿Por qué no se palpa el ápex en muchos pacientes?

Porque entre la punta del ventrículo y sus dedos hay grasa, músculo, mama y pulmón. En una serie de 151 adultos evaluados con tomografía de 64 cortes, solo el 31 % tenía ápex palpable en supino, y la distancia a la superficie torácica se correlacionó con el índice de masa corporal, no con el tamaño del corazón.

¿Se puede evaluar el desplazamiento del ápex en decúbito lateral izquierdo?

No para juzgar la posición. Esa postura rota el corazón y desplaza el latido hacia fuera en casi todos los pacientes, además de prolongar su duración. Úsela para apreciar el contorno, medir el diámetro y detectar un impulso doble o sostenido, y anote siempre en qué posición realizó la observación.

Conclusión

Mañana, en consulta, tres cambios concretos. Primero: busque el ápex en supino y anote la posición solo si la obtuvo en esa postura; el decúbito lateral izquierdo queda para el diámetro y el contorno. Segundo: marque la línea medioclavicular con los dos reparos óseos antes de decidir si el latido está por fuera, porque el umbral del signo depende de esa línea. Tercero: cuando el ápex esté desplazado en un paciente cardiometabólico con disnea, trátelo como lo que es —un LR+ entre 3,4 y 8,0 según el desenlace— y adelante el ecocardiograma ese mismo día en lugar de esperar la radiografía. Y cuando no lo palpe, no escriba «ápex normal»: escriba «ápex no palpable», que es la única conclusión que el examen autoriza.

Referencias

  1. Wang CS, FitzGerald JM, Schulzer M, Mak E, Ayas NT. Does this dyspneic patient in the emergency department have congestive heart failure? JAMA. 2005;294(15):1944-1956. Serie Rational Clinical Examination, JAMA.
  2. Ehara S, Shirai N, Matsumoto K, et al. The clinical value of apex beat and electrocardiography for the detection of left ventricular hypertrophy from the standpoint of the distance factors from the heart to the chest wall: a multislice CT study. Hypertens Res. 2011;34(9):1004-1010. Hypertension Research.
  3. Diagnostic value of the physical examination in patients with dyspnea. Cleve Clin J Med. 2017;84(12):943-950. Cleveland Clinic Journal of Medicine.
  4. Eilen SD, Crawford MH, O’Rourke RA. Accuracy of precordial palpation for detecting increased left ventricular volume. Ann Intern Med. 1983. Resumen en PubMed.
  5. Chizner MA. Precordial impulses. En: Walker HK, Hall WD, Hurst JW, eds. Clinical Methods: The History, Physical, and Laboratory Examinations. 3.ª ed. Boston: Butterworths; 1990. NCBI Bookshelf.
  6. McGee S. Evidence-Based Physical Diagnosis. 5.ª ed. Elsevier; 2022. Ficha del libro en Elsevier.

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Aviso médico. Este contenido tiene fines exclusivamente educativos y está dirigido a profesionales de la salud. No sustituye el juicio clínico ni la evaluación individualizada de cada paciente. Las dosis, indicaciones y recomendaciones deben verificarse siempre con las fuentes primarias citadas y adaptarse al contexto clínico y a la normativa vigente en cada país.

Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabolica.com


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