Semiología abdominal: inspección, auscultación, percusión y palpación | Medicina Interna · Día 6

Programa de Medicina Interna · R1 · Día 6 de 1 095 · Bloque: Método clínico y razonamiento diagnóstico

El abdomen es la región donde más se examina con prisa y donde más caro sale. Un dolor en epigastrio que era un infarto inferior, una apendicitis en un anciano que «no tenía rebote», un aneurisma de aorta que nadie palpó porque el paciente era obeso. Casi todos esos errores vienen de lo mismo: saltarse el orden, palpar antes de mirar, o empezar justo donde duele.

Ayer cerramos el tórax. Hoy bajamos al abdomen con la misma regla que venimos usando: cada maniobra vale lo que vale su razón de verosimilitud (LR), y en el abdomen hay maniobras muy buenas para confirmar, otras buenas para descartar y bastantes que se repiten por tradición.

Lo esencial

  • El orden en el abdomen cambia: inspección, auscultación, percusión y palpación. Se ausculta antes de tocar porque la palpación puede modificar los ruidos intestinales y, sobre todo, porque así el paciente llega más relajado a la parte que duele.
  • Para ascitis, la oleada (onda líquida) es el mejor signo para confirmar (LR+ 6,0) y la ausencia de flancos abombados, de matidez en flancos y de matidez cambiante es lo que mejor la descarta (LR− alrededor de 0,3). Si el paciente niega aumento del perímetro abdominal y edema de tobillos, la ascitis es muy poco probable.
  • Un bazo palpable casi siempre es un bazo grande (LR+ 8,5). La percusión del espacio de Traube sirve menos (LR+ 2,1) y se altera si el paciente acaba de comer.
  • El signo de Murphy es el mejor hallazgo físico de colecistitis, pero no alcanza: LR+ 2,8 y LR− 0,5. Ni el examen ni la ausencia de fiebre o leucocitosis descartan colecistitis; la ecografía sí cuenta.
  • En apendicitis, el dolor en fosa iliaca derecha (LR+ 7,3 a 8,5) y la migración periumbilical a fosa iliaca derecha (LR+ 3,2) pesan más que los signos con nombre propio. El psoas apenas llega a LR+ 2,4.
  • Una masa pulsátil y expansiva en el epigastrio de un fumador mayor de 65 años es un aneurisma de aorta hasta demostrar lo contrario. La palpación detecta alrededor de 76 % de los aneurismas mayores de 5 cm, pero solo 29 % de los menores de 4 cm.

Antes de empezar: posición y mapa

Paciente en decúbito supino, con una almohada bajo la cabeza, brazos a los lados (no detrás de la cabeza, que tensa la pared) y, si hace falta relajar, rodillas flexionadas. Vejiga vacía si se puede. Descubre desde el apéndice xifoides hasta la sínfisis del pubis y deja las regiones inguinales visibles: muchas obstrucciones intestinales en el adulto mayor son una hernia crural que nadie miró porque estaba debajo de la ropa interior. El médico se coloca a la derecha del paciente, con las manos tibias y las uñas cortas.

La regla de oro para el dolor: pregunta dónde duele y empieza por el cuadrante más lejano. Si empiezas por la zona dolorosa, el paciente contrae la pared y ya no podrás palpar nada con fiabilidad en el resto del abdomen. Mientras palpas, mírale la cara, no las manos. La mueca de dolor es más honesta que la respuesta a «¿le duele?».

Cuadrantes y regiones

Dos sistemas conviven. Los cuatro cuadrantes, trazados por una línea vertical que pasa por el ombligo y otra horizontal a la misma altura, son los que se usan en la práctica diaria y en la historia. Las nueve regiones (epigastrio, hipocondrios, flancos, mesogastrio, fosas iliacas e hipogastrio) son más precisas para describir dolor y masas. Lo importante es que lo que escribas lo entienda el siguiente que lea la historia.

CuadranteEstructuras principalesCausas de dolor a no olvidar
Superior derechoHígado, vesícula, vía biliar, duodeno, ángulo hepático del colon, riñón derechoColecistitis, colangitis, hepatitis, absceso hepático, neumonía basal derecha
Superior izquierdoEstómago, bazo, cola del páncreas, ángulo esplénico, riñón izquierdoInfarto o rotura esplénica, pancreatitis, gastritis o úlcera, neumonía basal izquierda
Inferior derechoCiego, apéndice, íleon terminal, uréter, anexo derechoApendicitis, ileítis, cólico ureteral, embarazo ectópico, torsión ovárica
Inferior izquierdoColon sigmoides, uréter, anexo izquierdoDiverticulitis, colitis isquémica, cólico ureteral, patología anexial
Epigastrio y periumbilicalEstómago, páncreas, aorta, intestino delgadoSíndrome coronario agudo inferior, pancreatitis, aneurisma de aorta, isquemia mesentérica

La última fila es la que más se olvida. Todo dolor epigástrico en un adulto con factores de riesgo cardiovascular merece un electrocardiograma antes del omeprazol. Y el dolor abdominal desproporcionado al examen, en un paciente con fibrilación auricular, es isquemia mesentérica hasta que se demuestre otra cosa: el abdomen blando no tranquiliza, alarma.

Inspección

Mira el abdomen de frente y luego agáchate para mirarlo tangencialmente, a la altura de la camilla. Desde ese ángulo se ven las asimetrías, el peristaltismo visible y las masas que desde arriba pasan desapercibidas.

  • Forma y distensión. La lista clásica de causas de distensión sigue siendo útil para no olvidar ninguna: grasa, gas, líquido, heces, feto y, en el adulto, masas o víscera grande. Un abdomen en batracio (flancos abombados, ombligo aplanado) sugiere ascitis; un abdomen distendido, timpánico y con peristaltismo visible, obstrucción.
  • Ombligo. Evertido en la ascitis a tensión y en las hernias umbilicales. El nódulo periumbilical duro (nódulo de la hermana María José) es una metástasis, con mayor frecuencia de cáncer gástrico, de colon, de páncreas o de ovario.
  • Cicatrices. Cada cicatriz es una cirugía previa y una posible brida. En el paciente con obstrucción intestinal sin hernia, una laparotomía antigua cambia la probabilidad de forma importante.
  • Circulación colateral. Determina la dirección del flujo: comprime una vena con dos dedos, vacíala deslizando uno de ellos y suelta ese extremo. En la hipertensión portal el flujo se aleja del ombligo (cabeza de medusa); en la obstrucción de la vena cava inferior las venas de la pared lateral llevan la sangre hacia arriba, también por debajo del ombligo.
  • Equimosis. Periumbilical (signo de Cullen) o en flancos (signo de Grey Turner): hemorragia retroperitoneal, clásicamente pancreatitis necrohemorrágica, aunque también rotura de aneurisma o embarazo ectópico roto. Aparecen tarde, en uno a tres días; su ausencia no descarta nada.
  • Pulsaciones. En personas delgadas la aorta se ve latir en el epigastrio y es normal. Lo que importa es si es expansiva, y eso se define a la palpación.
  • Hernias. Pide al paciente que levante la cabeza de la almohada o que tosa: aparecen las hernias de la línea media y la diástasis de rectos, que no es una hernia y no necesita cirugía de urgencia.

Auscultación

Se apoya el diafragma del estetoscopio con suavidad, sin presionar, en un punto (los ruidos intestinales se transmiten a todo el abdomen, así que no hace falta recorrer los cuatro cuadrantes) y se escucha el tiempo suficiente. Para llamar «ausentes» a los ruidos hay que escuchar varios minutos; anotar «RHA ausentes» tras diez segundos es uno de los registros más frecuentes y menos creíbles de la historia clínica.

Seamos honestos con su valor. La frecuencia de los ruidos intestinales varía mucho entre personas sanas y entre observadores, y por sí sola rara vez decide algo. Los ruidos metálicos, agudos, en salvas que coinciden con el cólico orientan a obstrucción mecánica temprana; el silencio prolongado en un abdomen distendido orienta a íleo o a obstrucción avanzada. Pero un paciente con apendicitis o con perforación puede tener ruidos presentes, y la decisión quirúrgica nunca debería apoyarse en el estetoscopio.

Donde la auscultación sí rinde es en los soplos. Con la campana, escucha sobre la aorta (epigastrio), las arterias renales (a unos centímetros por encima y a los lados del ombligo, y en los ángulos costovertebrales) y las iliacas. En un hipertenso joven, resistente o con deterioro de la función renal tras iniciar un IECA, un soplo abdominal sistólico y diastólico tiene una LR+ cercana a 39 para hipertensión renovascular, según la revisión de Turnbull en la serie Rational Clinical Examination. Es raro, pero cuando aparece cambia todo el estudio. Un soplo solo sistólico, en cambio, es frecuente en personas sanas y delgadas y vale poco.

Dos ruidos más que hay que conocer: el frote sobre el hígado o el bazo (perihepatitis, infarto esplénico, metástasis subcapsulares) y el bazuqueo o chapoteo gástrico, que se busca sacudiendo el abdomen con el estetoscopio en el epigastrio. Si persiste más de tres o cuatro horas después de comer, sugiere obstrucción del vaciamiento gástrico.

Percusión

La técnica es la misma que en el tórax: percusión digital indirecta, movimiento de muñeca, comparando zonas. En el abdomen predomina el timpanismo por el gas intestinal; la matidez aparece sobre órganos sólidos, masas, vejiga llena y líquido libre.

Hígado

En la línea medioclavicular derecha, percute hacia abajo desde el tercer o cuarto espacio intercostal hasta encontrar la matidez del borde superior, y hacia arriba desde el ombligo para el borde inferior. La altura hepática normal en esa línea está entre 6 y 12 cm, algo más en hombres y personas altas. La percusión tiende a subestimar el tamaño real y la variabilidad entre observadores es alta, así que una cifra de 13 cm en un paciente alto no es un hallazgo; una de 18 cm con borde duro e irregular, sí.

La desaparición de la matidez hepática (timpanismo en la línea axilar media derecha, donde debería haber hígado) sugiere neumoperitoneo. En el paciente con dolor abdominal súbito y rigidez, pide radiografía de tórax de pie o, mejor, tomografía; no esperes a confirmar con la percusión.

Bazo

El espacio de Traube es el semilunar delimitado por la sexta costilla arriba, la línea axilar anterior a la izquierda y el reborde costal abajo. Normalmente es timpánico por la cámara gástrica. Si es mate, sugiere esplenomegalia, pero también se vuelve mate después de comer, con derrame pleural izquierdo o en obesos. El método de Castell percute el espacio intercostal más bajo en la línea axilar anterior izquierda en espiración y en inspiración profunda: si se vuelve mate al inspirar, el bazo descendió y probablemente está grande.

En la revisión de Grover y colaboradores, la percusión de Traube tuvo una LR+ de 2,1 y el método de Castell de 1,7. Es decir, la percusión orienta, pero no confirma. La palpación es mejor: un bazo palpable tiene una LR+ de 8,5. La propuesta práctica que sale de esos datos es percutir primero y, si la percusión es mate, palpar con cuidado; si las dos son positivas, la esplenomegalia es muy probable. Si la sospecha clínica es alta y el examen es negativo, la ecografía decide, porque ninguna maniobra tiene buena sensibilidad.

Ascitis

Con menos de 500 mL de líquido libre ninguna maniobra física funciona bien; por eso un examen negativo no descarta una ascitis pequeña, y la ecografía a la cabecera, que detecta volúmenes mucho menores, es hoy el estándar en cualquier emergencia que la tenga.

  • Matidez en flancos. Percute desde el ombligo hacia cada flanco. En la ascitis, el gas intestinal flota en el centro (timpanismo) y el líquido cae a los flancos (matidez).
  • Matidez cambiante. Marca el límite entre timpanismo y matidez, gira al paciente hacia el lado contrario, espera 30 a 60 segundos y vuelve a percutir. Si el límite se desplaza, es líquido libre.
  • Oleada u onda líquida. Una mano en un flanco, golpecitos con la otra en el flanco contrario, y el borde de la mano del paciente o de un ayudante apoyado en la línea media para frenar la transmisión por la grasa de la pared. Si la onda llega, hay mucho líquido.
Hallazgo para ascitisSensibilidadEspecificidadLR+LR−
Aumento del perímetro abdominal (referido)87 %77 %4,20,2
Edema de tobillos (referido)93 %66 %2,80,1
Flancos abombados81 %59 %2,00,3
Matidez en flancos84 %59 %2,00,3
Matidez cambiante77 %72 %2,70,3
Oleada (onda líquida)62 %90 %6,00,4

Fuente: Williams y Simel, JAMA 1992. Fíjate en que los dos datos de la anamnesis rinden tanto como el examen. Si el paciente no ha notado que le crece el abdomen ni que se le hinchan los tobillos, la probabilidad de ascitis es muy baja antes de tocarlo.

Puñopercusión lumbar

Golpe suave con el puño cerrado sobre la otra mano apoyada en el ángulo costovertebral. El dolor sugiere pielonefritis o cólico renal, aunque también aparece en procesos de la pared, del músculo y en lesiones retroperitoneales. Hazla con la intensidad mínima que te dé la respuesta: no hace falta lastimar a nadie para obtener un signo positivo.

Palpación

Superficial y profunda

La palpación superficial, con la mano plana y los dedos juntos, deprimiendo apenas uno o dos centímetros, busca dolor, defensa y masas superficiales. La profunda, con una o ambas manos superpuestas, busca órganos y masas. En los dos casos, el movimiento se hace con la articulación metacarpofalángica, no con la punta de los dedos.

Hay que distinguir dos cosas que se mezclan en la historia. La defensa voluntaria es la contracción de la pared por miedo o frío; cede si distraes al paciente, si le pides que respire por la boca o si palpas con las rodillas flexionadas. La rigidez es involuntaria, constante, no cede con nada y es signo de irritación peritoneal. El abdomen «en tabla» de la úlcera perforada es su forma extrema. En apendicitis, la rigidez tiene una LR+ de 3,8.

El rebote (signo de Blumberg) ha perdido terreno. Además de ser doloroso, su valor varía mucho entre estudios (LR+ entre 1,1 y 6,3 en apendicitis). Hay formas menos crueles de buscar irritación peritoneal: el dolor al toser, el dolor con la percusión suave del cuadrante o el dolor al golpear el talón del paciente con la pierna extendida. Si el paciente llegó a la consulta saltando en los baches del mototaxi sin quejarse, ya tienes un dato.

Hígado

Mano derecha plana sobre el cuadrante superior derecho, por debajo del borde inferior percutido, con los dedos apuntando hacia arriba o paralelos al reborde costal. Pide una inspiración profunda: el diafragma empuja el hígado hacia tus dedos. Empieza bajo, en la fosa iliaca derecha, para no pasarte por encima de un hígado gigante. Describe el borde (romo o fino), la consistencia (blanda, firme, dura, pétrea), la superficie (lisa, nodular) y si duele.

Un borde hepático palpable tiene una LR+ de 2,5 para hepatomegalia y su ausencia una LR− de 0,45. Es decir, palparlo hace más probable un hígado grande, pero no lo confirma: en el EPOC con diafragmas descendidos y en personas delgadas se palpa un hígado normal. Al revés, el borde duro, irregular y nodular sí orienta a cirrosis o a infiltración tumoral, y un hígado pulsátil en un paciente con ingurgitación yugular orienta a insuficiencia tricuspídea.

Bazo

El bazo crece hacia la fosa iliaca derecha, en diagonal, así que se empieza a palpar desde abajo y a la derecha, avanzando hacia el reborde costal izquierdo. La mano izquierda va detrás, bajo las últimas costillas izquierdas, empujando hacia delante. Si no se palpa en supino, gira al paciente en decúbito lateral derecho (posición de Schuster) y repite. Un bazo normal no se palpa; el que se palpa casi siempre está aumentado. Para distinguirlo de un riñón izquierdo grande: el bazo tiene una escotadura en el borde medial, no se puede «meter los dedos» entre él y el reborde costal y es mate a la percusión, mientras que el riñón suele tener timpanismo delante por el colon.

En el Perú, el diagnóstico diferencial de una esplenomegalia cambia según de dónde viene el paciente. En la Amazonía, la malaria y, en menor medida, la leishmaniasis; en valles interandinos, la bartonelosis aguda; en todo el país, la cirrosis con hipertensión portal, las neoplasias hematológicas y las hemólisis. La procedencia y los viajes recientes son parte del examen del bazo.

Aorta

Con ambas manos, palpa en el epigastrio, algo a la izquierda de la línea media, con los dedos de cada mano a un lado de la pulsación. Lo que buscas no es que lata (en delgados siempre late), sino que se expanda lateralmente, separando tus manos. Una aorta de más de 3 cm de ancho en el adulto es aneurismática.

En la revisión de Lederle y Simel (JAMA 1999), la sensibilidad de la palpación crecía con el tamaño del aneurisma: 29 % para los de 3,0 a 3,9 cm y 76 % para los de 5 cm o más, que son los que se operan. Un hallazgo positivo aumenta mucho la probabilidad (LR+ alrededor de 12), pero uno negativo descarta poco, sobre todo en el obeso. Por eso, en el varón mayor de 65 años que fumó, la ecografía de tamizaje no depende del examen. Y si un paciente de ese perfil llega con dolor abdominal o lumbar, hipotensión y masa pulsátil, no hace falta palparla dos veces: es una rotura hasta probar lo contrario.

Riñones y masas

El riñón se palpa de forma bimanual: una mano en la fosa lumbar empujando hacia delante, otra en el flanco por delante. El peloteo renal es la sensación de que el riñón rebota entre las dos manos. Un riñón palpable en un adulto delgado puede ser normal (sobre todo el polo inferior del derecho); dos riñones grandes en un hipertenso con insuficiencia renal sugieren poliquistosis.

Ante una masa, describe localización, tamaño en centímetros (no en frutas), forma, consistencia, movilidad con la respiración, si pulsa, si duele y si es de pared o intraabdominal. Para esto último sirve la maniobra de Carnett: con la masa o el punto doloroso localizado, pide al paciente que levante la cabeza y los hombros de la camilla contrayendo los rectos. Si el dolor o la masa se mantienen o aumentan, el origen probable es la pared (hernia, hematoma de la vaina de los rectos, atrapamiento nervioso); si disminuyen, es intraabdominal. En pacientes anticoagulados con dolor y masa en la pared, piensa en hematoma de la vaina de los rectos.

Signos con nombre propio: cuánto valen

Los epónimos se preguntan en el examen de residentado y se usan en la guardia, pero conviene saber cuáles pesan.

  • Murphy. Mano bajo el reborde costal derecho en la línea medioclavicular; el paciente interrumpe la inspiración profunda por dolor. En la revisión de Trowbridge y colaboradores (JAMA 2003): sensibilidad 65 %, especificidad 87 %, LR+ 2,8 y LR− 0,5. Fue el mejor hallazgo físico para colecistitis y aun así no basta. El signo de Murphy ecográfico, con el transductor sobre la vesícula, es más útil, y en el anciano o el diabético ambos pueden ser negativos.
  • McBurney. Dolor en el punto situado a un tercio de la línea que une la espina iliaca anterosuperior derecha con el ombligo. El dolor en fosa iliaca derecha, en general, tiene una LR+ de 7,3 a 8,5 para apendicitis en adultos y su ausencia la hace poco probable.
  • Rovsing. Dolor en fosa iliaca derecha al presionar la izquierda. En niños, LR+ alrededor de 3,5.
  • Psoas. Dolor al extender la cadera derecha con el paciente en decúbito lateral izquierdo, o al flexionarla contra resistencia. Sugiere apéndice retrocecal. LR+ 2,4 en adultos; su ausencia casi no cambia nada (LR− 0,90).
  • Obturador. Dolor hipogástrico al rotar internamente la cadera derecha flexionada. Apéndice pélvico. LR+ alrededor de 3,5 en niños.

La lección práctica es que en apendicitis vale más el patrón que el epónimo: dolor que empezó periumbilical y migró a fosa iliaca derecha, anorexia, dolor localizado en fosa iliaca derecha y rigidez. Esa es la lógica de la escala de Alvarado: con puntaje menor de 4 la probabilidad es baja (LR− alrededor de 0,03), con 7 o más es alta, y en el tramo intermedio hace falta imagen.

Cuando el abdomen engaña

Hay pacientes en los que el examen pierde sensibilidad de forma predecible, y en ellos un abdomen «benigno» no debería dar el alta por sí solo:

  • Adulto mayor. Menos fiebre, menos leucocitosis, menos rigidez. La apendicitis perforada y la diverticulitis complicada se presentan con confusión o caídas.
  • Diabético con neuropatía autonómica. El dolor visceral se atenúa, y la cetoacidosis puede causar dolor abdominal intenso que se resuelve con la corrección metabólica: no la confundas con abdomen quirúrgico, pero tampoco al revés.
  • Inmunosuprimido o con corticoides. Una perforación puede presentarse con dolor moderado y sin rigidez.
  • Embarazada. El útero desplaza el apéndice hacia arriba y la defensa es menos evidente.
  • Isquemia mesentérica. El dolor es intenso y el abdomen está blando en las primeras horas. El examen se vuelve «quirúrgico» cuando ya hay necrosis.
  • Paciente con analgesia u opioides. La analgesia temprana no enmascara el diagnóstico de forma clínicamente relevante y no debe negarse, pero sí obliga a reexaminar.

En todos ellos, el examen seriado (el mismo médico, cada pocas horas) vale más que un solo examen perfecto.

Cifras y datos que se usan de verdad

DatoValorUso
Altura hepática normal (línea medioclavicular)6–12 cmLa percusión subestima el tamaño real
Borde hepático palpableLR+ 2,5 / LR− 0,45Hepatomegalia
Bazo palpableLR+ 8,5Esplenomegalia
Matidez del espacio de TraubeLR+ 2,1Esplenomegalia (percutir en ayunas)
Oleada (onda líquida)LR+ 6,0Confirma ascitis moderada o grande
Sin flancos abombados, sin matidez en flancos ni cambianteLR− ≈0,3 cada unoHace poco probable la ascitis
Signo de MurphyLR+ 2,8 / LR− 0,5Colecistitis: siempre ecografía
Dolor en fosa iliaca derechaLR+ 7,3–8,5Apendicitis en adultos
Rigidez abdominalLR+ 3,8Apendicitis, irritación peritoneal
Alvarado <4 / ≥7Probabilidad baja / altaEntre 4 y 6: imagen
Masa pulsátil expansivaSensibilidad 29 % (3,0–3,9 cm) a 76 % (≥5 cm)Aneurisma de aorta abdominal
Soplo abdominal sistólico y diastólicoLR+ ≈39Hipertensión renovascular

Perlas y errores frecuentes

  • Error: examinar el abdomen sin descubrir las regiones inguinales y crurales. Toda obstrucción intestinal necesita que mires las hernias.
  • Error: palpar primero donde duele. Pierdes el resto del examen.
  • Perla: si el paciente con «dolor abdominal intenso» se mueve sin parar en la camilla, piensa en dolor visceral o cólico (ureteral, biliar, intestinal). Si está inmóvil y le duele moverse, piensa en peritonitis.
  • Perla: el dolor desproporcionado al examen en un paciente con fibrilación auricular o aterosclerosis difusa es isquemia mesentérica hasta probar lo contrario. Pide lactato y angiotomografía; no esperes al abdomen en tabla.
  • Error: escribir «abdomen blando, depresible, no doloroso, RHA presentes» como plantilla sin haber palpado. Esa línea se lee en historias de pacientes que luego van a sala de operaciones.
  • Perla: un tacto rectal sigue siendo parte del examen abdominal cuando hay sangrado digestivo, sospecha de impactación fecal en el anciano o dolor pélvico en el varón. No se hace de rutina en todo dolor abdominal, pero tampoco se omite por incomodidad cuando está indicado.
  • Perla para el ecografista: el examen físico y la ecografía a la cabecera no compiten. La palpación te dice dónde poner el transductor; el transductor te dice si había líquido, cálculos o un aneurisma.
  • Perla regional: en un paciente de la sierra central con masa quística en hipocondrio derecho y antecedente de crianza de ganado y perros, piensa en hidatidosis hepática antes de puncionar.

Qué dice la evidencia

La semiología abdominal no tiene una guía de sociedad que la regule. Se sostiene en estudios de exactitud diagnóstica, sobre todo la serie Rational Clinical Examination de JAMA:

  • Williams y Simel (1992) para ascitis: la oleada es el mejor signo para confirmar y la ausencia de flancos abombados, matidez y matidez cambiante, junto con la anamnesis negativa, lo mejor para descartar.
  • Grover, Barkun y Sackett (1993) para esplenomegalia: palpar es mejor que percutir; la combinación de ambas aumenta la especificidad.
  • Naylor (1994) para hepatomegalia: palpar el borde hepático aumenta la probabilidad de forma modesta.
  • Trowbridge, Rutkowski y Shojania (2003) para colecistitis: ningún hallazgo de la historia, el examen o el laboratorio es suficiente para confirmar o descartar; hace falta imagen.
  • Lederle y Simel (1999) para aneurisma de aorta abdominal: la sensibilidad depende del tamaño y del perímetro abdominal.
  • Snyder, Guthrie y Cagle (AFP 2018) resumen la evidencia de los signos de apendicitis y de la escala de Alvarado en adultos y niños.

Continúa el programa

Este tema forma parte del Programa de Medicina Interna. Ayer revisamos la semiología respiratoria: patrón ventilatorio, percusión, murmullo vesicular y ruidos agregados. Mañana, miércoles 7 de octubre, toca el examen neurológico básico: pares craneales, fuerza, sensibilidad y reflejos osteotendinosos.

Referencias

  1. Williams JW Jr, Simel DL. Does this patient have ascites? How to divine fluid in the abdomen. JAMA. 1992;267(19):2645-8.
  2. Grover SA, Barkun AN, Sackett DL. Does this patient have splenomegaly? JAMA. 1993;270(18):2218-21.
  3. Trowbridge RL, Rutkowski NK, Shojania KG. Does this patient have acute cholecystitis? JAMA. 2003;289(1):80-6. doi:10.1001/jama.289.1.80.
  4. Lederle FA, Simel DL. Does this patient have abdominal aortic aneurysm? JAMA. 1999;281(1):77-82.
  5. Snyder MJ, Guthrie M, Cagle S. Acute appendicitis: efficient diagnosis and management. Am Fam Physician. 2018;98(1):25-33. Disponible en: https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2018/0701/p25.html
  6. Veysey M. Detecting ascites. Med J Aust. 2016;205(2):59-61. Disponible en: https://www.mja.com.au/journal/2016/205/2/detecting-ascites

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