El ejercicio con calor y enfermedad cardiovascular forman una combinación que casi nadie discute en consulta, y sin embargo es una de las pocas situaciones cotidianas en las que un hábito saludable puede volverse peligroso en cuestión de minutos. Cuando entrenas bajo calor, tu corazón no solo tiene que llevar sangre a los músculos: también debe enviar un volumen importante hacia la piel para disipar calor, mientras el sudor te va quitando volumen circulante. Es una doble carga. En una persona sana, el cuerpo la absorbe. En alguien con cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, hipertensión tratada con diuréticos o diabetes de larga data, el margen es mucho más estrecho.
Esta guía reúne lo que dicen los documentos más recientes —la declaración científica de la Sociedad Europea de Cardiología de 2025 y la declaración de la American Heart Association publicada en junio de 2026— y lo traduce a decisiones concretas: cuándo salir, cuándo quedarse, cómo adaptar la intensidad y qué señales obligan a detenerse.
Puntos clave
- El calor obliga al corazón a repartir gasto cardíaco entre músculo y piel, aumenta la demanda miocárdica de oxígeno y favorece la deshidratación: los tres mecanismos que la ESC señala como responsables del estrés miocárdico.
- No existen aún recomendaciones específicas de actividad física al calor para personas con enfermedad cardiovascular. Una revisión de alcance publicada en European Journal of Preventive Cardiology revisó 32 fuentes y ninguna mencionaba eventos cardíacos como riesgo del ejercicio al calor.
- Varios fármacos cardiovasculares muy usados —diuréticos, betabloqueadores, iSGLT2, IECA/ARA II— reducen tu tolerancia al calor. Ninguno debe suspenderse por cuenta propia.
- Reprogramar el horario y reducir la intensidad son las dos medidas más recomendadas a nivel mundial (94 % y 84 % de las fuentes revisadas, respectivamente).
- La aclimatación al calor requiere de 7 a 14 días de exposición gradual y se pierde en unas tres semanas sin mantenimiento.
- Golpe de calor por esfuerzo: temperatura central habitualmente >40,5 °C con alteración del estado mental. Es una emergencia médica: enfriar primero, trasladar después.
¿Por qué el ejercicio con calor exige el doble a tu corazón?
Cuando la temperatura ambiental sube, el organismo activa dos respuestas para no cocinarse por dentro: vasodilatación cutánea (para llevar calor del núcleo a la superficie) y sudoración (para perderlo por evaporación). Ambas tienen un costo cardiovascular directo.
La vasodilatación de la piel puede desviar varios litros por minuto de flujo sanguíneo. Para mantener la presión de perfusión, el corazón responde subiendo la frecuencia cardíaca. La sudoración, por su parte, reduce el volumen plasmático: con menos precarga, el volumen sistólico cae y la frecuencia sube todavía más para compensar. El resultado es una taquicardia sostenida con presión de llenado reducida, exactamente el escenario que peor tolera un ventrículo isquémico o rígido.
A eso, la declaración de la ESC añade dos elementos que suelen pasarse por alto: el aumento de la inflamación sistémica y la hemoconcentración asociada a la pérdida de líquido, que favorece un estado protrombótico. No es casualidad que las olas de calor se asocien a más síndromes coronarios agudos, más descompensaciones de insuficiencia cardíaca, más arritmias y más ictus.
¿Qué dice la evidencia más reciente (2025-2026)?
Tres documentos marcan el estado del arte y conviene conocerlos por separado, porque dicen cosas distintas.
1. Declaración científica de la ESC (European Heart Journal, agosto de 2025). Firmada por ocho asociaciones y consejos de la Sociedad Europea de Cardiología, describe cómo el calor extremo aumenta la inflamación, la demanda miocárdica de oxígeno y la deshidratación, predisponiendo al estrés miocárdico. Subraya además el peso de las desigualdades sociales: ingresos bajos, vivienda inadecuada y falta de acceso a refrigeración multiplican el riesgo durante una ola de calor.
2. Declaración científica de la AHA (Circulation, 8 de junio de 2026). Aborda temperaturas no óptimas —calor y frío— y su relación con infarto, ictus, insuficiencia cardíaca y muerte súbita. Históricamente el frío causaba más muertes por ser más frecuente, pero los episodios de calor aumentan en frecuencia, intensidad y duración, y esa relación podría invertirse. El documento es honesto sobre lo que no sabemos: no está establecido a partir de qué temperatura concreta un paciente de riesgo entra en peligro, ni si conviene ajustar la medicación durante una ola de calor.
3. Revisión de alcance sobre actividad física con calor (European Journal of Preventive Cardiology, 2025). Es el hallazgo más incómodo. De 32 fuentes analizadas con recomendaciones para hacer ejercicio con calor, el 60 % de las que mencionaban poblaciones vulnerables identificaba a los pacientes cardiovasculares… pero ninguna daba una recomendación específica para ellos, y ninguna mencionaba los eventos cardíacos entre los riesgos posibles. Traducción práctica: hoy no hay un umbral validado de temperatura por encima del cual un cardiópata deba dejar de entrenar al aire libre. Lo que sigue es criterio clínico prudente, no una guía con nivel de evidencia A.
¿Qué medicamentos cardiovasculares cambian tu tolerancia al calor?
Esta es probablemente la parte más útil de la consulta, y la que menos se hace. Muchos de los fármacos que protegen tu corazón todo el año interfieren precisamente con los mecanismos que te enfrían.
| Grupo farmacológico | Qué ocurre con el calor | Señal de alarma práctica |
|---|---|---|
| Diuréticos de asa y tiazidas (furosemida, hidroclorotiazida, clortalidona) | Suman pérdida de volumen y de sodio/potasio a la que ya provoca el sudor | Mareo al levantarte, calambres, orina muy escasa y oscura |
| Betabloqueadores (bisoprolol, carvedilol, atenolol) | Limitan el aumento de frecuencia cardíaca y reducen el flujo cutáneo: disipas calor peor | Sensación de agotamiento desproporcionado sin que suba el pulso |
| IECA y ARA II (enalapril, losartán) | Modulan sed y manejo renal de sodio; favorecen hipotensión ortostática y lesión renal si te deshidratas | Mareo, visión borrosa al incorporarte |
| iSGLT2 (empagliflozina, dapagliflozina) | Diuresis osmótica mantenida que se suma a la pérdida por sudor | Sed intensa, pérdida de peso rápida, malestar general |
| Antagonistas del receptor mineralocorticoide (espironolactona, finerenona) | Riesgo de alteraciones del potasio si hay depleción de volumen | Debilidad muscular, palpitaciones |
| Anticolinérgicos, antihistamínicos sedantes, antipsicóticos, tricíclicos | Reducen directamente la capacidad de sudar | Piel caliente y seca pese al esfuerzo |
¿Debo suspender mi diurético durante una ola de calor?
No por decisión propia. Es la pregunta que la AHA reconoce explícitamente como no resuelta: no hay evidencia que respalde un ajuste automático de dosis según la temperatura. Suspender un diurético en insuficiencia cardíaca puede desencadenar una descompensación en pocos días; mantenerlo sin ajustar la ingesta de líquidos puede llevar a hipotensión y lesión renal aguda. Lo correcto es hablarlo antes del verano o de la ola de calor anunciada, y acordar con tu médico un plan escrito: qué hacer si pierdes peso rápido, si dejas de orinar con normalidad o si aparece mareo al ponerte de pie. Muchos servicios ya usan planes de «días de enfermedad» para iSGLT2, IECA/ARA II, diuréticos y metformina en situaciones de deshidratación; una ola de calor califica como tal.
¿Cuándo no deberías entrenar al aire libre?
Sin umbrales validados para cardiópatas, la conducta razonable es combinar tres señales: el aviso oficial, el horario y tu propia condición.
- Alerta oficial vigente. Si el servicio meteorológico de tu país declara alerta naranja o roja por calor, entrena bajo techo o pospón la sesión. Es la medida más recomendada del mundo (94 % de las fuentes revisadas por la EJPC).
- Franja horaria. Evita el bloque de mayor radiación —aproximadamente de 10:00 a 16:00—. Primera hora de la mañana es preferible al atardecer, porque el ambiente aún no ha acumulado calor.
- Humedad alta. Con humedad elevada el sudor no se evapora y pierdes tu principal vía de enfriamiento. Un día de 30 °C con 80 % de humedad es más peligroso que uno de 35 °C seco.
- Calidad del aire. Un índice de calidad del aire por encima de 100 se considera no saludable para personas con enfermedad cardiovascular; el calor y la contaminación suelen coincidir.
- Síntomas cardíacos recientes. Angina de reciente comienzo o inestable, disnea que ha empeorado, arritmia sintomática o descompensación en las últimas semanas: no es momento de entrenar al calor, es momento de reevaluación.
Un detalle poco conocido: los ventiladores dejan de ayudar cuando la temperatura del aire supera aproximadamente los 32 °C. Por encima de ese punto mueven aire caliente sobre la piel y pueden aumentar la carga térmica en lugar de reducirla.
¿Cómo adaptar el entrenamiento sin abandonarlo?
El objetivo no es dejar de moverte: el sedentarismo tiene su propio costo cardiovascular, y bien hecho el ejercicio sigue siendo protector. Se trata de mover la sesión, no de cancelarla.
- Aclimátate de forma gradual, 7 a 14 días. Empieza con sesiones más cortas y suaves de lo habitual e incrementa progresivamente duración e intensidad. La adaptación —mayor volumen plasmático, sudoración más temprana y más diluida— tarda una a dos semanas en instalarse y se pierde en unas tres semanas si dejas de exponerte.
- Baja la intensidad, no solo el volumen. Con calor, la misma velocidad de caminata cuesta más pulsaciones. Guíate por sensación de esfuerzo y por la capacidad de mantener una conversación, no por el ritmo que hacías en invierno.
- Programa pausas a la sombra. Cada 15-20 minutos en ambientes calurosos, no cuando ya te sientas mal.
- Hidrátate antes, durante y después. El objetivo práctico es no perder más del 2 % del peso corporal en una sesión (1,4 kg en una persona de 70 kg) y mantener la orina de color claro. Si sudas durante varias horas, una bebida con electrolitos tiene sentido; para sesiones de menos de una hora, agua basta.
- Ropa clara, ligera y que permita evaporar. Gorra y sombra siempre que se pueda.
- Ten un plan de enfriamiento. Agua fría en muñecas, cuello y cara; ducha templada al terminar; ambiente fresco los 30 minutos siguientes.
| Situación clínica | Ajuste sugerido con calor |
|---|---|
| Hipertensión controlada, sin otra cardiopatía | Mantener el plan, cambiar el horario y vigilar la presión si tomas diuréticos |
| Cardiopatía isquémica estable | Reducir intensidad; llevar siempre la nitroglicerina sublingual; interrumpir ante cualquier molestia torácica |
| Insuficiencia cardíaca | Preferir interior con aire acondicionado; pesarte a diario; consultar antes de cambiar la ingesta de líquidos o el diurético |
| Fibrilación auricular | Atención a palpitaciones nuevas y a la anticoagulación; la deshidratación favorece episodios |
| Diabetes tipo 2, sobre todo con neuropatía | La neuropatía autonómica altera la sudoración: mayor riesgo con menos aviso. Vigilar glucosa, que puede comportarse distinto con el calor |
| Adulto mayor de 75 años | Sed disminuida y menor capacidad de sudar: hidratación por horario, no por sed |
¿Cómo distinguir el agotamiento por calor del golpe de calor?
La diferencia se decide en el estado mental. Si la persona está confusa, desorientada, se comporta de manera extraña, pierde el equilibrio o se desmaya, asume golpe de calor y actúa como emergencia.
| Agotamiento por calor | Golpe de calor por esfuerzo | |
|---|---|---|
| Temperatura central | Habitualmente <40,5 °C | Habitualmente >40,5 °C |
| Estado mental | Conservado o con cambios mínimos | Confusión, desorientación, agresividad, convulsión o coma |
| Síntomas típicos | Fatiga extrema, debilidad, mareo, cefalea, náuseas, calambres | Lo anterior más colapso y falla neurológica |
| Piel | Fría y húmeda | Caliente y con frecuencia húmeda (a diferencia del golpe de calor clásico) |
| Qué hacer | Sombra, reposo, líquidos, enfriar; vigilar | Llamar a emergencias y enfriar de inmediato |
En el golpe de calor por esfuerzo, el estándar de tratamiento es la inmersión en agua fría (entre 1,7 °C y 15 °C), retirando al paciente cuando la temperatura rectal baja a 38,9 °C para no sobreenfriarlo. Con agitación activa del agua se logra descender alrededor de 1 °C cada 5 minutos. La regla es enfriar primero, trasladar después: cada minuto por encima de 40,5 °C cuenta.
Perú y Latinoamérica: el contexto que no puedes ignorar
Este ya no es un tema de países templados. En julio de 2026, el Senamhi activó alerta roja por ola de calor en 19 regiones del Perú, con máximas previstas de 30 a 36 °C en la costa norte y valores anómalos en sierra y selva —en pleno invierno austral—. Y en febrero de 2026, el Ministerio de Salud publicó la Resolución Ministerial N.º 150-2026-MINSA, una guía técnica permanente frente a las olas de calor extremo que incorpora vigilancia sanitaria con notificación obligatoria, capacitación del personal, alertas tempranas y ambientes climatizados durante los episodios críticos.
Para el paciente cardiometabólico latinoamericano esto significa dos cosas muy concretas: primero, que las alertas oficiales existen y hay que consultarlas antes de salir a caminar o correr; segundo, que la costumbre de entrenar a mediodía «porque siempre lo hice así» dejó de ser inocua.
Preguntas frecuentes sobre ejercicio con calor y enfermedad cardiovascular
¿Cuánta agua debo tomar si entreno con calor?
No hay una cifra única: depende de cuánto sudas. La referencia práctica es no perder más del 2 % del peso corporal durante la sesión y mantener la orina clara. Pésate antes y después algunas veces para conocer tu propia tasa de sudoración. Si tienes insuficiencia cardíaca con restricción de líquidos indicada, ese objetivo debe individualizarlo tu médico.
¿Sirven las bebidas deportivas?
Tienen sentido cuando el sudor se prolonga varias horas. Para sesiones cortas aportan azúcar y sodio innecesarios, algo especialmente relevante si tienes hipertensión o diabetes. Agua y una comida normal cubren el resto.
¿Es mejor entrenar de noche?
Es preferible a mediodía, sí, pero la primera hora de la mañana suele ser aún mejor: el ambiente ha tenido toda la noche para enfriarse y la radiación solar es baja. Al atardecer el asfalto y los edificios siguen liberando el calor acumulado.
¿El café o el alcohol empeoran las cosas?
El alcohol sí: aumenta la pérdida de líquido y altera la respuesta cardiovascular; conviene evitarlo antes y después de entrenar con calor. Con la cafeína, en dosis habituales el efecto sobre la hidratación es menor de lo que se cree, aunque conviene moderarla si vas a sudar mucho.
Si tomo betabloqueador, ¿mi pulso me sirve para controlar la intensidad?
Menos de lo que crees. El betabloqueador limita el ascenso de la frecuencia cardíaca, así que puedes estar sobrecargado sin que el pulso lo refleje. Usa la escala de esfuerzo percibido y la prueba del habla: si no puedes hablar en frases completas, estás yendo demasiado fuerte.
¿Puedo hacer rehabilitación cardíaca durante una ola de calor?
Sí, y es precisamente el mejor escenario: un espacio climatizado, con monitorización y personal entrenado. La rehabilitación cardíaca supervisada bajo techo es la alternativa más segura cuando el ambiente exterior es hostil.
Conclusión: tu plan en cinco pasos
- Revisa la alerta meteorológica antes de salir; si es naranja o roja, entrena bajo techo.
- Mueve la sesión fuera de la franja 10:00-16:00 y da preferencia a la mañana temprano.
- Lleva la lista de tus medicamentos a la próxima consulta y pregunta específicamente qué hacer con ellos durante una ola de calor. No los ajustes por tu cuenta.
- Reduce intensidad y añade pausas a la sombra; hidrátate por horario y no por sed, con el objetivo de perder menos del 2 % del peso.
- Memoriza la señal de alarma: confusión o comportamiento extraño en alguien que está entrenando con calor es golpe de calor hasta demostrar lo contrario. Enfría de inmediato y llama a emergencias.
Si quieres profundizar, complementa esta guía con nuestros artículos sobre golpe de calor y corazón, sobre hidratación y presión arterial y sobre qué cambió en la definición universal de insuficiencia cardíaca en 2026.
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Aviso médico: este contenido tiene fines exclusivamente educativos y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud. No modifiques ni suspendas ningún medicamento por tu cuenta. Si presentas dolor torácico, dificultad respiratoria, confusión o pérdida de conciencia, busca atención médica de urgencia.
Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabolica.com
Fuentes
- Heat extremes and cardiovascular diseases: a scientific statement of the ESC associations and councils. European Heart Journal 2025;46(30):2950-2958.
- Nonoptimal Temperature and Cardiovascular Health: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation, junio de 2026.
- Scoping review of recommendations for adults with cardiovascular disease to remain physically active during hot weather. European Journal of Preventive Cardiology, 2025.
- CDC. Clinical Overview of Heat and Cardiovascular Disease. Heat Health, 2025.
- National Athletic Trainers’ Association. Exertional Heat Illnesses: position statement.
- Senamhi (Perú). Alerta roja por ola de calor, julio de 2026. Ministerio de Salud del Perú, Resolución Ministerial N.º 150-2026-MINSA.
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