Entre colegas | 💉 «Pásale el metamizol directo, doctora, que el dolor no espera»

—Doctora, el señor de la cama 6 sigue retorciéndose con el cólico renal, dice que el dolor es 9 sobre 10.
—¿Ya le pusiste el metamizol?
—Sí, la técnica se lo está pasando ahorita, directo por la vía, para que le haga efecto rápido.
—¿Directo? ¿Sin diluir?
—Sí doctora, así se lo ponemos siempre, en un par de minutos. Es solo un antiinflamatorio, no es nada fuerte.

Son las tres de la madrugada en el tópico de emergencia de un hospital de EsSalud. El paciente, un hombre de 45 años con un cólico renoureteral derecho, lleva media hora doblado sobre la camilla y hay otros cuatro pacientes esperando cama. La técnica de enfermería, apurada por la carga del turno, carga la ampolla de metamizol de 2 g en una jeringa y la empuja directo por la vía periférica en menos de un minuto, sin diluirla en nada. A los pocos segundos, el monitor —puesto porque el paciente también estaba taquicárdico por el dolor— marca una caída de presión de 130/80 a 88/50 mmHg. El paciente se pone pálido y refiere mareo. La primera reacción del equipo es pensar en el dolor, en una reacción vagal, en cualquier cosa menos en el fármaco que «solo» le iba a calmar la molestia.

🔎 La observación

El metamizol (dipirona) es uno de los analgésicos-antipiréticos más usados en las salas de emergencia y hospitalización de Perú, México y el resto de Latinoamérica, donde sigue siendo de primera línea para dolor moderado, cólicos y fiebre, a diferencia de Estados Unidos o el Reino Unido, donde está retirado del mercado desde hace décadas por el riesgo —mucho más raro— de agranulocitosis. Justamente por ser tan cotidiano, se ha vuelto casi automático administrarlo en bolo directo por vía intravenosa, igual que se haría con un antiemético o un protector gástrico, sin pensarlo dos veces.

El error no está en usar metamizol: es un fármaco eficaz, con un lugar bien ganado en el manejo del dolor y la fiebre en la región. El error está en tratar su vía intravenosa como si fuera inocua a cualquier velocidad. A diferencia del paracetamol, el metamizol endovenoso tiene un efecto vasodilatador dependiente de la dosis y, sobre todo, de la velocidad de infusión, que puede producir hipotensión clínicamente relevante —a veces con mareo, palidez y taquicardia refleja— cuando se administra rápido, sin diluir, o en un paciente cuyo volumen intravascular ya está comprometido: deshidratado, séptico, anciano, o con un dolor tan intenso que la taquicardia compensatoria enmascaraba la caída de presión que venía después.

📚 La evidencia

La ficha técnica de metamizol sódico inyectable autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS, revisión de noviembre de 2024) es explícita al respecto: la inyección intravenosa debe administrarse «muy lentamente», a una velocidad máxima de 1 mL por minuto (equivalente a 500 mg/minuto), precisamente porque «una inyección intravenosa rápida puede aumentar el riesgo» de reacciones hipotensivas. Para una ampolla estándar de 2 g (4 mL), eso significa un mínimo de cuatro minutos de administración, no un empuje de jeringa en quince segundos.

Esto no es una advertencia solo de papel. Un ensayo aleatorizado en pacientes críticos comparó los efectos hemodinámicos del paracetamol, el metamizol y el dexketoprofeno endovenosos: a los 120 minutos, la presión arterial media había caído en promedio 8,5 mmHg con paracetamol frente a 14,9 mmHg con metamizol, una diferencia clínicamente relevante en pacientes que suelen tener poca reserva hemodinámica (Vera P, et al. Medicina Intensiva. 2012;36(9):619-625). Antes de ese estudio, un ensayo aleatorizado en pacientes críticos febriles y sedados ya había mostrado que el metamizol producía una caída significativa de la presión arterial media y de la diuresis frente al propacetamol o el enfriamiento externo, al punto de que los autores concluyeron que el metamizol «no debería considerarse el antipirético de primera elección en pacientes inestables» (Gozzoli V, et al. Intensive Care Medicine. 2004;30(3):401-407).

🩺 El aterrizaje clínico

En la práctica de guardia, esto se traduce en reglas simples. El metamizol intravenoso siempre se diluye —la propia ficha técnica admite diluirlo en suero fisiológico, dextrosa al 5% o Ringer lactato— y se administra lento, nunca en bolo directo por la vía: como referencia, ni siquiera sin diluir debería pasar más rápido que 1 mL por minuto, y en la práctica diaria diluirlo en 50-100 mL y pasarlo en 10-15 minutos es una forma razonable de dar margen a que la presión no caiga de golpe. La cautela debe ser mayor en pacientes con volumen intravascular ya comprometido: deshidratados, sépticos, adultos mayores, hipotensos de base o con dolor tan intenso que la taquicardia compensatoria puede estar ocultando una caída de presión inminente. En esos pacientes, vale la pena tomar una presión arterial antes de administrarlo y repetirla a los pocos minutos, igual que se haría con cualquier fármaco vasoactivo. Si aparece hipotensión durante o después de la infusión, lo primero es suspenderla, no acelerar el suero de base pensando que es «solo el dolor».

💡 La perla

Metamizol rápido no es sinónimo de alivio rápido: a veces es sinónimo de hipotensión rápida. La misma ampolla que calma el dolor en minutos puede bajar la presión en los mismos minutos si se empuja sin diluir.

📚 Referencias

  1. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica: Metamizol Basi 500 mg/mL solución inyectable EFG. CIMA; revisión del texto: noviembre de 2024.
  2. Vera P, Zapata L, Gich I, Mancebo J, Betbesé AJ. Efectos hemodinámicos y antipiréticos del paracetamol, metamizol y dexketoprofeno en pacientes críticos. Medicina Intensiva. 2012;36(9):619-625.
  3. Gozzoli V, Treggiari MM, Kleger GR, Roux-Lombard P, Fathi M, Pichard C, Romand JA. Randomized trial of the effect of antipyresis by metamizol, propacetamol or external cooling on metabolism, hemodynamics and inflammatory response. Intensive Care Medicine. 2004;30(3):401-407.

💬 Conclusión

La próxima vez que alguien pida «pasarlo directo, que el dolor no espera», la pregunta no es si el metamizol funciona —funciona bien y rápido—, sino si el corazón y la presión del paciente tienen margen para tolerar la velocidad con la que se lo estamos dando. A veces aliviar bien es, simplemente, diluir y esperar un par de minutos más.


¿Te ha tocado ver este reflejo en tu guardia? Suscríbete a MedicinaCardiometabólica.com y sigue esta conversación entre colegas, con evidencia que sí cambia la práctica. Al suscribirte tienes acceso a:

  • Colección de libros de medicina (~18 GB) para descargar y consultar.
  • Resúmenes de papers acompañados del artículo original.
  • Directorio de ensayos clínicos organizados por fármaco, para encontrar la evidencia en segundos.

Suscríbete en: https://buymeacoffee.com/drjorgerojas
Canal de WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029Va7vklnGE56pBLD1Pj0m

Este contenido tiene fines educativos para personal de salud y no sustituye el juicio clínico individualizado ni las guías institucionales vigentes en cada centro.

Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabolica.com


Descubre más desde Medicina Cardiometabólica

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario