Diabetes en el hospital: cómo se maneja el azúcar del paciente internado (guía 2026)

La diabetes en el hospital es un problema mucho más frecuente de lo que parece: entre uno de cada cuatro y uno de cada tres pacientes internados en salas de medicina interna o cirugía tiene diabetes o hiperglucemia de estrés. Y lo que ocurre con su azúcar durante esos días no es un detalle administrativo: influye en las infecciones de herida, en los días de estancia, en la mortalidad y en el riesgo de reingreso. Sin embargo, el manejo del azúcar internado sigue siendo uno de los puntos donde más se improvisa. En esta guía repasamos, con las recomendaciones de los Standards of Care in Diabetes 2026 de la Asociación Americana de Diabetes (capítulo 16), cómo debería manejarse la glucosa del paciente hospitalizado.

Puntos clave (TL;DR)

  • La meta general de glucosa en el hospital es 140–180 mg/dL para la mayoría de pacientes críticos y no críticos. Metas más estrictas (110–140 mg/dL) solo si se logran sin hipoglucemia.
  • En el perioperatorio, la ADA 2026 recomienda un rango de 100–180 mg/dL, y la insulina es el único hipoglucemiante recomendado en ese periodo.
  • La insulina subcutánea basal + bolo + corrección es el tratamiento de elección en el paciente no crítico que come. La dosis típica de inicio es 0,3–0,5 U/kg/día.
  • La escala móvil («sliding scale») como único esquema es mala práctica: trata la hiperglucemia después de que ocurrió, en lugar de prevenirla.
  • Los iSGLT2 deben suspenderse 3–4 días antes de una cirugía electiva por el riesgo de cetoacidosis euglicémica; la metformina y el resto de orales se suspenden el día del procedimiento.
  • Pedir HbA1c al ingreso si no hay una de los últimos 3 meses: cambia por completo el plan al alta.
  • La hipoglucemia intrahospitalaria (<70 mg/dL) es un evento evitable y debe activar una revisión del esquema, no solo un vaso de jugo.

¿Por qué importa tanto la hiperglucemia del paciente internado?

La hiperglucemia hospitalaria se define como cualquier glucosa mayor de 140 mg/dL en un paciente internado. Puede aparecer en tres escenarios distintos, y distinguirlos importa:

  • Diabetes conocida que se descompensa por la enfermedad aguda, los corticoides o el ayuno.
  • Diabetes no diagnosticada, que la hospitalización destapa (aquí la HbA1c es la clave: si es ≥6,5%, la diabetes ya existía antes del ingreso).
  • Hiperglucemia de estrés, mediada por cortisol, catecolaminas y citocinas inflamatorias, que suele normalizarse al alta pero que igual se asocia a peores desenlaces.

En los tres casos, la hiperglucemia sostenida deteriora la función de los neutrófilos, favorece el estado protrombótico y la disfunción endotelial, y se asocia de forma consistente con más infección de sitio quirúrgico, mayor estancia hospitalaria y mayor mortalidad. La buena noticia es que es modificable: un esquema de insulina bien puesto cambia la curva.

¿Cuáles son las metas de glucosa en el hospital?

Aquí hay que desterrar dos extremos: ni «que baje a 100 como sea» (los ensayos de control intensivo en UCI mostraron más hipoglucemia grave y más mortalidad) ni «mientras no pase de 300 no lo toco». El punto dulce está en el medio.

EscenarioMeta de glucosaComentario práctico
Paciente crítico (UCI)140–180 mg/dLInfusión de insulina IV con protocolo validado; iniciar si glucosa >180 mg/dL persistente
Paciente no crítico que come140–180 mg/dL (preprandial <140)Insulina SC basal + bolo + corrección
Perioperatorio (ADA 2026)100–180 mg/dLInsulina es el único hipoglucemiante recomendado; medir cada 2–4 h en ayuno
Paciente seleccionado, joven, bajo riesgo110–140 mg/dLSolo si se alcanza sin hipoglucemias
Paciente frágil, terminal o con hipoglucemias previasHasta 200–220 mg/dLPrioridad: evitar hipoglucemia; metas menos estrictas son legítimas
Umbral de alarma<70 mg/dLHipoglucemia: obliga a revisar el esquema completo, no solo a corregir

¿Por qué me suspenden las pastillas al ingresar al hospital?

Es una de las preguntas más frecuentes del paciente con diabetes que se interna, y la respuesta tiene lógica clínica: los antidiabéticos orales están diseñados para un paciente estable, que come de forma predecible, con función renal estable y sin estrés metabólico. El hospital es exactamente lo contrario.

  • Metformina: se suspende ante inestabilidad hemodinámica, hipoxia, sepsis, falla renal aguda o uso de contraste yodado, por el riesgo (bajo pero real) de acidosis láctica. Se suspende el día de la cirugía.
  • iSGLT2 (dapagliflozina, empagliflozina): el gran cuidado. Pueden causar cetoacidosis euglicémica (cetoacidosis con glucosa casi normal, fácil de pasar por alto). La ADA 2026 recomienda suspenderlos 3–4 días antes de cirugía electiva, y vigilar activamente cetosis en el paciente que ingresa a cirugía no electiva tomándolos.
  • Sulfonilureas (glibenclamida, glimepirida): riesgo alto de hipoglucemia en el paciente que ayuna o come poco. Fuera.
  • Agonistas GLP-1 (semaglutida, tirzepatida): tema en evolución. La ASA sugirió inicialmente suspenderlos (una semana antes si son semanales) por riesgo de contenido gástrico residual y broncoaspiración; la guía multisociedad más reciente permite continuarlos en la mayoría, con dieta líquida 24 horas antes en los de mayor riesgo. Se individualiza.

Por eso, en el hospital, la insulina es la reina: es titulable hora a hora, no depende de la función renal ni hepática de forma crítica y se puede suspender de inmediato.

¿Cómo se arma el esquema basal-bolo-corrección?

Este es el esqueleto que todo médico de sala debería poder escribir de memoria. Se compone de tres piezas con funciones distintas:

  1. Basal (glargina, detemir, degludec o NPH): cubre la producción hepática de glucosa. Se administra aunque el paciente esté en ayuno. Nunca se suspende del todo en diabetes tipo 1.
  2. Bolo o prandial (lispro, aspart, glulisina): cubre la comida. Si el paciente no come, no se pone.
  3. Corrección (análogo rápido): dosis extra según la glucosa medida. Es el ajuste fino, no el esquema principal.
Perfil del pacienteDosis total diaria (DTD) inicialDistribución
Adulto mayor, ERC (TFG <45), bajo peso, riesgo de hipoglucemia0,2–0,3 U/kg/día50% basal / 50% prandial repartido en 3 comidas
Paciente estándar (la mayoría)0,3–0,5 U/kg/día50% basal / 50% prandial (aprox. 1/6 de la DTD por comida)
Obesidad, corticoides, insulinorresistencia marcada0,5–0,7 U/kg/día o másPuede requerir mayor proporción prandial; corticoides elevan sobre todo la glucosa vespertina
Paciente en ayuno (NPO)Solo basal (50–80% de su basal habitual) + correcciónGlucometría cada 4–6 h

Ejemplo práctico: hombre de 80 kg con diabetes tipo 2, come normal, función renal conservada. DTD = 0,4 × 80 = 32 U/día. Basal 16 U (glargina cada 24 h) + 5–6 U de análogo rápido antes de cada una de las 3 comidas + escala de corrección. Se revisa la glucometría de las últimas 24 h todos los días y se ajusta un 10–20%.

¿Por qué la escala móvil sola es un error?

La «sliding scale» aislada (poner insulina rápida solo cuando la glucosa ya está alta, sin basal ni prandial) es un esquema reactivo: persigue la hiperglucemia en lugar de prevenirla, genera una montaña rusa de glucosa y se asocia a peor control. Los ensayos comparativos son claros: con basal-bolo, alrededor de dos tercios de los pacientes alcanzan la meta, frente a poco más de un tercio con escala móvil sola. Las guías la desaconsejan explícitamente como tratamiento único prolongado.

La escala de corrección es el copiloto, nunca el piloto. Si un paciente lleva 48 horas solo con escala móvil, el esquema está mal.

¿Y la hipoglucemia en el hospital?

Es el otro lado de la moneda, y la complicación que más miedo debe darnos. La hipoglucemia intrahospitalaria (<70 mg/dL; grave si <54 mg/dL) se asocia a arritmias, eventos cardiovasculares y mayor mortalidad, y suele tener causas identificables:

  • Se suspendió la dieta y nadie ajustó la insulina prandial (la causa número uno).
  • Se retiraron los corticoides sin bajar la insulina.
  • Deterioro de la función renal que prolonga la vida media de la insulina.
  • Desfase entre la aplicación de la insulina rápida y la llegada de la bandeja de comida.

Todo hospital debería tener un protocolo de hipoglucemia (15–20 g de glucosa oral si el paciente está consciente; dextrosa IV o glucagón si no lo está) y, sobre todo, una regla cultural: toda hipoglucemia obliga a revisar y reescribir el esquema.

¿Sirven el monitoreo continuo de glucosa y la bomba en el hospital?

Los Standards of Care 2026 amplían la discusión sobre tecnología en el hospital. El monitoreo continuo de glucosa (MCG) puede ser un complemento útil —sobre todo para detectar hipoglucemia nocturna y tendencias—, pero no debe usarse como método único de medición durante la cirugía, y las decisiones de dosificación siguen confirmándose con glucometría capilar. En cuanto a las bombas de insulina y los sistemas de asa cerrada, se permite que el paciente competente continúe usándolos si está consciente, orientado y el hospital tiene una política escrita al respecto; si no, se pasa a esquema subcutáneo.

¿Qué pasa al alta? La transición que decide el reingreso

La hospitalización es una oportunidad enorme —y casi siempre desperdiciada— para reordenar el tratamiento de la diabetes. Tres acciones concretas:

  1. HbA1c al ingreso si no hay una de los últimos 3 meses. Es lo que permite saber si el problema es la enfermedad aguda o un mal control crónico de meses.
  2. Plan de alta escrito y explicado: qué medicamento, qué dosis, cómo se aplica la insulina, cómo se reconoce una hipoglucemia y a quién llamar. Si la HbA1c fue ≥9%, el paciente probablemente necesita salir con insulina o con una intensificación real.
  3. Cita de control en 1–2 semanas. El periodo posterior al alta es el de mayor riesgo de reingreso, y una consulta temprana lo reduce.

Y una consideración para nuestro contexto latinoamericano: al alta hay que verificar que el paciente realmente pueda conseguir la insulina prescrita, que tenga glucometro y tiras, y que haya alguien en casa que sepa reconocer una hipoglucemia. Un plan perfecto que el paciente no puede ejecutar es un plan fallido.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que me suban el azúcar estando internado aunque siempre lo tuve controlado?

Sí. La enfermedad aguda, el dolor, la infección, los corticoides y el estrés quirúrgico elevan cortisol y catecolaminas, que suben la glucosa aunque su diabetes estuviera bien controlada. No significa que su diabetes «empeoró» de forma permanente, pero sí requiere tratamiento durante la internación.

¿Si me ponen insulina en el hospital voy a quedar dependiente de ella?

No. La insulina hospitalaria es una herramienta temporal, elegida por ser segura y ajustable en un paciente inestable. Muchos pacientes vuelven a sus pastillas al alta. La decisión de continuar con insulina depende de la HbA1c y del control previo, no del hecho de haberla recibido internado.

¿Por qué me pinchan el dedo tantas veces al día?

En el paciente que come, lo habitual es medir antes de cada comida y al acostarse (4 veces al día). En ayuno o con insulina intravenosa, cada 4–6 horas o incluso cada hora. Sin esa información no se puede ajustar la dosis con seguridad.

¿Debo suspender mi Ozempic o Jardiance antes de una cirugía?

Los iSGLT2 (como empagliflozina o dapagliflozina) deben suspenderse 3–4 días antes de una cirugía electiva por riesgo de cetoacidosis euglicémica. Con los GLP-1 (semaglutida, tirzepatida) la conducta se individualiza según el riesgo de aspiración y el tipo de procedimiento. En ambos casos, la decisión la toma su médico: no los suspenda ni los continúe por su cuenta.

¿Cuál es la meta de azúcar mientras estoy internado?

Para la mayoría, entre 140 y 180 mg/dL; en el periodo perioperatorio, entre 100 y 180 mg/dL. Es intencionalmente más alta que la meta ambulatoria, porque en el hospital el riesgo de hipoglucemia pesa más que unos pocos mg/dL de más.

Conclusión: cinco decisiones que cambian el desenlace

El manejo de la diabetes en el hospital no requiere heroicidades, sino orden. Si usted es médico de sala, cinco decisiones concretas mejoran el desenlace de su paciente: (1) fijar la meta 140–180 mg/dL desde el ingreso; (2) escribir un esquema basal-bolo-corrección en lugar de una escala móvil solitaria; (3) suspender iSGLT2 y sulfonilureas con criterio; (4) tratar cada hipoglucemia como un evento centinela que obliga a reescribir el esquema; y (5) pedir la HbA1c y planificar el alta desde el primer día, no la mañana en que el paciente se va. Si usted es paciente o familiar, la pregunta más poderosa que puede hacer en la ronda es simple: ¿cuál es mi meta de azúcar aquí, y cuál será mi plan al salir?


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Aviso médico: este contenido es informativo y educativo, y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud. Las dosis mencionadas son orientativas y deben individualizarse. No modifique ni suspenda ningún medicamento por su cuenta.

Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabolica.com


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3 comentarios sobre “Diabetes en el hospital: cómo se maneja el azúcar del paciente internado (guía 2026)

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