Un adulto mayor con diabetes llega a urgencias «confundido» y la familia ya trae el diagnóstico puesto: «es la edad», «hizo una infección urinaria», «quizá un mini-ictus». Es el escenario donde el estado hiperglucémico hiperosmolar (EHH) se pierde con más frecuencia: no hay dolor abdominal ni respiración de Kussmaul que griten «emergencia metabólica», solo un anciano somnoliento y deshidratado. Este caso N1 es de reconocimiento puro: el patrón —hiperglucemia extrema, hiperosmolaridad y alteración del sensorio en un diabético tipo 2 con un gatillo— es clásico. El mérito no está en el razonamiento sofisticado, sino en no dejarlo pasar y pedir la glucemia capilar antes de etiquetar la confusión.
N1 · Reconocimiento. El patrón es clásico. El mérito es no perderlo.
Viñeta clínica
Varón de 78 años traído por su hija por «confusión y somnolencia» de unos 6 días, que empeoró en las últimas 48 horas. Vive solo. La hija lo encontró desorientado, hablando poco y «como ido»; lo atribuye a que «está muy mayor» y a un cuadro urinario que arrastraba desde la semana previa.
Antecedentes: diabetes mellitus tipo 2 de 15 años en metformina 850 mg cada 12 h y glibenclamida 5 mg/día (adherencia irregular las últimas semanas); hipertensión arterial en hidroclorotiazida 25 mg/día. Sin enfermedad cardiovascular conocida. La familia relata que orinaba mucho y «tomaba agua todo el día» al inicio del cuadro, y que en los últimos días comió y bebió poco.
Examen físico: PA 92/58 mmHg, FC 118 lpm, FR 20 rpm (sin respiración de Kussmaul), T° 37,8 °C, SatO₂ 95 % aire ambiente. Mucosas secas, pliegue cutáneo perezoso, relleno capilar lento. Glasgow 13 (somnoliento, desorientado en tiempo y espacio), sin focalidad motora franca; sin rigidez de nuca. Cardiopulmonar sin hallazgos relevantes. Sin aliento cetósico.
Laboratorio inicial: el glucómetro marca «HI». La glucosa de laboratorio es 920 mg/dL. Sodio medido 148 mmol/L, potasio 5,0 mmol/L, creatinina 2,1 mg/dL (basal ~1,0), urea elevada, bicarbonato 19 mmol/L, pH venoso 7,34, cetonas séricas mínimas. Leucocitosis 15 000/µL. Sedimento urinario compatible con infección.
⏸ Pare aquí. ¿Cuál es su diagnóstico y su siguiente paso?
¿Qué explica la confusión de este paciente y qué hace usted en los primeros 60 minutos?
Puntos clave (TL;DR)
- Todo adulto mayor con alteración del sensorio y diabetes necesita glucemia capilar inmediata: la «confusión del anciano» no se explica por la edad hasta descartar hiperglucemia extrema.
- El EHH se define por hiperglucemia marcada (glucosa ≥600 mg/dL), osmolaridad efectiva >320 mOsm/kg, cetoacidosis ausente o mínima (pH >7,3, bicarbonato >18 mmol/L) y compromiso del sensorio.
- La osmolaridad efectiva se calcula al pie de cama: 2 × Na (mmol/L) + glucosa (mg/dL) / 18. Es lo que se correlaciona con el nivel de conciencia.
- El pilar del tratamiento son los líquidos, no la insulina: el déficit de agua ronda los 8–10 L (100–220 mL/kg). La insulina se inicia después de reponer volumen y de confirmar potasio ≥3,3 mmol/L.
- Corrija el sodio por la glucosa: un sodio «normal» con glucemia de 900 esconde una hipernatremia y un déficit de agua libre importantes.
- El EHH es protrombótico y su mortalidad (≈5–20 %) supera a la de la cetoacidosis: busque y trate siempre el gatillo (infección, IAM, fármacos, mala adherencia).
Lista de problemas y síntesis
- Alteración del sensorio subaguda en adulto mayor (Glasgow 13, desorientación).
- Hiperglucemia extrema (glucosa 920 mg/dL, glucómetro en «HI»).
- Deshidratación grave con hipotensión y taquicardia (hipovolemia).
- Lesión renal aguda (creatinina 2,1 sobre basal ~1,0) prerrenal.
- Probable foco infeccioso (urinario) como desencadenante; diuréticos y mala adherencia como cofactores.
Síntesis: paciente con diabetes tipo 2 y un cuadro de hiperglucemia extrema + hiperosmolaridad + deterioro del sensorio + deshidratación profunda, sin cetoacidosis significativa. Es el patrón nuclear del estado hiperglucémico hiperosmolar. La confusión no es «senil»: es osmótica.
¿Cómo se reconoce el estado hiperglucémico hiperosmolar?
Se reconoce por la tríada de hiperglucemia marcada, hiperosmolaridad efectiva y alteración del sensorio, en ausencia de cetoacidosis relevante. A diferencia de la cetoacidosis, el paciente típico es un adulto mayor con diabetes tipo 2, el cuadro se instala en días (no en horas) y no hay respiración de Kussmaul ni aliento cetósico. La clave operativa es simple: ante cualquier diabético confuso, mida la glucosa y calcule la osmolaridad efectiva.
Cálculo al pie de cama en este paciente
- Osmolaridad efectiva = 2 × 148 + 920 / 18 = 296 + 51 = 347 mOsm/kg (muy por encima de 320).
- Sodio corregido = 148 + 1,6 × [(920 − 100) / 100] = 148 + 13 ≈ 161 mmol/L: hipernatremia enmascarada y déficit de agua libre grande.
- Anion gap discretamente elevado por la lesión renal e hipoperfusión, no por cetoácidos: coherente con EHH, no con cetoacidosis.
EHH frente a cetoacidosis diabética
| Parámetro | EHH | Cetoacidosis diabética |
|---|---|---|
| Paciente típico | Adulto mayor, DM2 | Más joven, DM1 (o DM2) |
| Instauración | Días | Horas |
| Glucosa | ≥600 mg/dL (a menudo >800) | >200–250 mg/dL |
| Osmolaridad efectiva | >320 mOsm/kg | Variable, suele <320 |
| pH / bicarbonato | >7,3 / >18 mmol/L | <7,3 / <18 mmol/L |
| Cetonas | Ausentes o mínimas | Elevadas (β-hidroxibutirato) |
| Kussmaul / aliento cetósico | No | Sí |
| Sensorio | Alterado (se correlaciona con osmolaridad) | Variable |
Diagnóstico diferencial razonado
Aunque el patrón apunta al EHH, la confusión del anciano obliga a barrer los diferenciales que no deben pasarse por alto, varios de los cuales pueden coexistir como gatillo.
| Diagnóstico | A favor | En contra | Cómo confirmar / descartar |
|---|---|---|---|
| Estado hiperglucémico hiperosmolar | Glucosa 920, osmolaridad 347, sensorio alterado, deshidratación, DM2, sin cetoacidosis | — | Glucosa + osmolaridad efectiva + pH/bicarbonato + cetonas (cumple criterios) |
| Cetoacidosis diabética / estado mixto | Hiperglucemia, gatillo infeccioso | pH 7,34, bicarbonato 19, cetonas mínimas, sin Kussmaul | β-hidroxibutirato, gasometría, anion gap |
| Sepsis / encefalopatía séptica | Fiebre, leucocitosis, foco urinario, hipotensión | No explica por sí sola la glucosa de 920 | Hemocultivos, urocultivo, lactato; tratar como gatillo del EHH |
| Ictus / evento neurológico agudo | Adulto mayor, alteración del sensorio | Sin focalidad franca; cuadro subagudo y global | TC de cráneo si hay focalidad, convulsión o no mejora al corregir la osmolaridad |
| Deshidratación hipernatrémica pura | Mucosas secas, sodio corregido alto | La hiperglucemia extrema es el motor primario | Glucosa y osmolaridad (la hiperglucemia explica el cuadro) |
| Delirium por fármacos / metabólico | Polifarmacia, adulto mayor | No explica la hiperglucemia ni la hiperosmolaridad | Revisar fármacos, función renal, calcio, sodio, tóxicos |
Diagnóstico más probable
Estado hiperglucémico hiperosmolar desencadenado por infección urinaria, con mala adherencia y diuréticos como cofactores, y lesión renal aguda prerrenal secundaria. Cumple todos los criterios: glucosa 920 mg/dL, osmolaridad efectiva 347 mOsm/kg, pH 7,34 con bicarbonato 19 y cetonas mínimas, y alteración del sensorio.
Plan de estudios
| Estudio | Qué aporta | Prioridad |
|---|---|---|
| Glucemia capilar y de laboratorio | Confirma hiperglucemia; el glucómetro se satura («HI») >500–600 | Inmediata |
| Electrolitos (Na, K, Cl), función renal, osmolaridad | Osmolaridad efectiva, sodio corregido, LRA, guía de reposición y potasio | Inmediata |
| Gasometría venosa + cetonas (β-hidroxibutirato) | Diferencia EHH de cetoacidosis / estado mixto | Inmediata |
| Hemograma, PCR, urocultivo, hemocultivos, sedimento | Identifica el gatillo infeccioso | Inicial |
| ECG y troponina | Descarta IAM silente como gatillo (frecuente en el anciano) | Inicial |
| Radiografía de tórax | Foco neumónico | Inicial |
| TC de cráneo | Solo si focalidad, convulsión o no mejora al corregir la osmolaridad | Segunda línea / selectiva |
Tratamiento basado en evidencia
1. Medidas generales
Monitorización continua, dos vías periféricas, sonda vesical para balance estricto, control horario de glucemia y de electrolitos cada 2–4 h, y vigilancia neurológica. Estabilice primero la vía aérea y la hemodinamia. El EHH se maneja idealmente en unidad de cuidados intensivos o de alta dependencia.
2. Líquidos (el pilar del tratamiento)
- Suero fisiológico (NaCl 0,9 %) 1 L en la primera hora (≈15–20 mL/kg/h) para restaurar la volemia; en shock, repetir bolo.
- Tras la reanimación inicial, continúe a 250–500 mL/h ajustando por estado hemodinámico y sodio corregido: si el sodio corregido está alto o normal, cambie a NaCl 0,45 %; si está bajo, mantenga 0,9 %.
- Objetivo de corrección gradual: descenso de la glucemia ≈50–75 mg/dL/h y de la osmolaridad no más de 3 mOsm/kg/h; reponga el déficit de agua en 24–48 h.
- Cuando la glucosa llegue a ≈250–300 mg/dL, agregue dextrosa al 5 % a los fluidos para poder mantener la insulina sin hipoglucemia.
3. Potasio (antes que la insulina)
- K < 3,3 mmol/L: no inicie insulina; reponga KCl 10–20 mEq/h hasta K ≥3,3.
- K 3,3–5,0 mmol/L: añada 10–20 mEq de KCl por cada litro de fluido para mantener K entre 4 y 5.
- K > 5,0 mmol/L: no reponga; controle cada 2 h. (En este paciente, K 5,0: iniciar reposición al descender.)
4. Insulina (después de líquidos y potasio)
- Inicie insulina regular en infusión IV a 0,05–0,1 U/kg/h, sin bolo inicial en el EHH (evita el descenso osmótico brusco).
- A menudo la sola reposición de volumen ya baja la glucemia de forma importante: no acelere la insulina para «corregir el número».
- Al llegar a ≈250–300 mg/dL, reduzca a 0,02–0,05 U/kg/h con dextrosa, y mantenga la glucemia entre 200 y 300 mg/dL hasta que se resuelva el EHH (osmolaridad y sensorio normales).
5. Gatillo y profilaxis
- Trate el desencadenante: antibiótico dirigido al foco (aquí, urinario) según epidemiología local; revise ECG/troponina por IAM silente y suspenda fármacos que agraven la depleción (diuréticos).
- Profilaxis de tromboembolismo venoso con heparina de bajo peso molecular (p. ej., enoxaparina 40 mg SC/día), salvo contraindicación: el EHH es marcadamente protrombótico.
Contexto latinoamericano
El NaCl 0,9 % y la insulina regular están disponibles y son de bajo costo en todo nivel; el problema práctico no es el fármaco, sino el reconocimiento y la monitorización. Tres realidades del primer nivel: (1) los glucómetros se saturan en «HI» por encima de ~500–600 mg/dL, así que un «HI» en un anciano confuso es una emergencia hasta demostrar lo contrario; (2) rara vez hay osmómetro, por lo que la osmolaridad efectiva se calcula (2 × Na + glucosa/18); (3) si no se dispone de β-hidroxibutirato, apóyese en cetonas en orina y en el anion gap para diferenciar del componente cetoacidótico. Criterio de referencia: todo EHH requiere manejo con insulina IV y monitorización estrecha; desde un puesto de salud, inicie reposición con NaCl 0,9 %, asegure la vía aérea y refiera de inmediato a un centro con capacidad de cuidados críticos. Este cuadro y su solapamiento con la cetoacidosis se desarrollan en estado hiperosmolar: criterios y manejo y en el solapamiento CAD-EHH 2026; el enfoque intrahospitalario de la hiperglucemia se aborda en diabetes en el hospital (ADA 2026).
Evolución y pronóstico
Con reposición hídrica precoz, corrección gradual e insulina bien dosificada, la mayoría mejora el sensorio a medida que baja la osmolaridad. La mortalidad del EHH (≈5–20 %) es mayor que la de la cetoacidosis y depende sobre todo de la edad, la profundidad de la hiperosmolaridad, el coma, la hipotensión y el desencadenante (una sepsis o un IAM no tratados marcan el pronóstico). Los dos errores que más cuestan vidas son corregir demasiado rápido (riesgo neurológico) y no buscar el gatillo.
Perlas de aprendizaje
Perla 1. Ante todo adulto mayor con alteración del sensorio y diabetes: glucemia capilar YA. La «confusión del anciano» no se atribuye a la edad, a demencia o a una ITU hasta descartar hiperglucemia extrema.
Perla 2. El glucómetro en «HI» no es un dato menor: pida glucosa de laboratorio y calcule la osmolaridad efectiva (2 × Na + glucosa/18). Es lo que se correlaciona con el nivel de conciencia.
Perla 3. En el EHH, el pilar del tratamiento son los LÍQUIDOS, no la insulina. La insulina va después de reponer volumen y con K ≥3,3 mmol/L, y sin bolo inicial en el anciano.
Perla 4. Corrija el sodio por la glucosa. Un sodio «normal» con glucemia de 900 mg/dL esconde una hipernatremia y un déficit de agua libre enormes que cambian la elección del fluido.
Perla 5. El EHH es protrombótico: profilaxis de TEV salvo contraindicación. Y nunca lo trate sin buscar el gatillo (infección, IAM, fármacos, mala adherencia).
Preguntas frecuentes
¿Cómo se diagnostica el estado hiperglucémico hiperosmolar?
Con cuatro elementos: glucosa ≥600 mg/dL, osmolaridad efectiva >320 mOsm/kg (2 × Na + glucosa/18), ausencia de cetoacidosis significativa (pH >7,3, bicarbonato >18 mmol/L, cetonas mínimas) y alteración del sensorio. Casi siempre hay deshidratación grave y un factor desencadenante.
¿Cuál es la diferencia entre el EHH y la cetoacidosis diabética?
En el EHH domina la hiperosmolaridad y la deshidratación, con cetoacidosis ausente o mínima, en un adulto mayor con diabetes tipo 2 y un cuadro de días. En la cetoacidosis hay acidosis y cetonas elevadas, respiración de Kussmaul y una instauración en horas. Existen formas mixtas.
¿Por qué un adulto mayor con diabetes se pone confuso?
Porque la hiperglucemia extrema eleva la osmolaridad plasmática y deshidrata las neuronas; el grado de alteración del sensorio se correlaciona con la osmolaridad efectiva. Por eso, ante un diabético confuso, medir la glucemia y calcular la osmolaridad es prioritario frente a asumir demencia o delirium.
¿Cuál es el primer paso del tratamiento del EHH?
La reposición de líquidos con NaCl 0,9 % (1 L en la primera hora), no la insulina. Se corrige el potasio antes de iniciar insulina y se baja la glucemia y la osmolaridad de forma gradual para evitar complicaciones neurológicas.
¿Qué tan grave es el estado hiperglucémico hiperosmolar?
Es más letal que la cetoacidosis: la mortalidad ronda el 5–20 %, sobre todo por la edad avanzada, la profundidad de la hiperosmolaridad, el coma, la hipotensión y el desencadenante (infección o infarto no tratados).
Referencias
- Umpierrez GE, et al. Hyperglycemic Crises in Adults With Diabetes: A Consensus Report (ADA/EASD/AACE/DTS/JBDS). Diabetes Care 2024. doi:10.2337/dci24-0032
- American Diabetes Association. Standards of Care in Diabetes — 2026. Diabetes Care in the Hospital. Diabetes Care 2026;49(Suppl 1).
- Pasquel FJ, Umpierrez GE. Hyperosmolar Hyperglycemic State: A Historic Review of the Clinical Presentation, Diagnosis, and Treatment. Diabetes Care 2014;37(11):3124-3131.
- Kitabchi AE, et al. Hyperglycemic Crises in Adult Patients With Diabetes (ADA Position Statement). Diabetes Care 2009;32(7):1335-1343.
Revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — Medicina Interna. Actualizado en septiembre de 2026.
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Aviso médico. Este contenido tiene fines exclusivamente educativos y de actualización profesional para personal de salud. No sustituye el juicio clínico ni la evaluación individual de cada paciente. Las dosis, indicaciones y decisiones deben adaptarse al contexto clínico, verificarse con las guías vigentes y con la información oficial de cada fármaco antes de su aplicación. El caso presentado es ilustrativo y no corresponde a un paciente real.
Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — MedicinaCardiometabolica.com
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