El IAMCEST —infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, o STEMI por sus siglas en inglés— sigue siendo la emergencia cardiovascular donde el reloj pesa más que el arsenal terapéutico. Una revisión narrativa publicada en Medicine en 2023 recorre el arco completo del cuadro: fisiopatología, criterios diagnósticos, la elección entre ICP primaria y fibrinólisis, la terapia coadyuvante, el pronóstico y la prevención secundaria. En este resumen la leo de principio a fin —incluidas la metodología y las secciones que casi nadie revisa— y señalo con claridad dónde el documento es sólido y dónde conviene no apoyarse en él.
Puntos clave
- El diagnóstico de IAMCEST combina elevación del ST en el ECG, clínica compatible y troponina elevada, pero la decisión de reperfundir se toma con el ECG en la mano: esperar la troponina cuesta miocardio.
- Criterio electrocardiográfico citado por la fuente: elevación del ST de al menos 1 mm (0,1 mV) en 2 derivaciones contiguas, con posible inversión de la onda T o desarrollo de ondas Q patológicas.
- Dos relojes: puerta-balón ≤90 minutos para ICP primaria y puerta-aguja ≤30 minutos desde la llegada al hospital para fibrinólisis cuando la ICP oportuna no es factible.
- Cinco pilares coadyuvantes: doble antiagregación, anticoagulación, betabloqueantes, IECA o ARA II y estatinas de inicio precoz. El artículo nombra las clases pero no da una sola dosis.
- La fisiopatología se ordena en siete etapas encadenadas, y cada una corresponde a una ventana terapéutica distinta.
- La búsqueda bibliográfica cerró en septiembre de 2021 aunque el artículo se publicó en 2023: dos años de rezago que dejan fuera documentos importantes.
Por qué vale la pena leerla (y con qué reservas)
Hay artículos que aportan evidencia nueva y artículos que ordenan lo que ya sabíamos. Esta revisión pertenece claramente al segundo grupo, y ese es a la vez su valor y su límite. En un solo documento recorre por qué ocurre el IAMCEST, cómo se reconoce, cómo se trata, qué determina el pronóstico y qué hacer después del alta.
Para el residente que está armando su esquema mental del tema, o para el clínico que quiere refrescar la secuencia completa sin leer tres guías, es un recurso cómodo. Para quien busca una dosis concreta o un objetivo temporal vigente, no lo es —y en este resumen quiero ser explícito sobre por qué—.
Cómo se hizo el estudio (la sección que casi nadie lee)
Vale la pena detenerse aquí, porque la metodología condiciona todo lo demás. Los autores describen una revisión comprehensiva de literatura sobre PubMed, MEDLINE, Google Scholar y Cochrane Library, con términos como ST-Segment Elevation Myocardial Infarction, STEMI pathophysiology, STEMI diagnosis, STEMI treatment, percutaneous coronary intervention, thrombolytic therapy y medical therapy for STEMI, más términos MeSH. Incluyeron artículos en inglés, revisados por pares y centrados en fisiopatología, diagnóstico o tratamiento del IAMCEST. El cribado de resúmenes y textos completos lo hicieron dos revisores independientes. El resultado: 387 artículos identificados, 81 seleccionados para el análisis.
Dos observaciones honestas. Primera: es una revisión narrativa con vocabulario de revisión sistemática. Reporta números de cribado y revisores independientes, pero no hay protocolo registrado, ni diagrama PRISMA, ni tabla de características de los estudios, ni evaluación de riesgo de sesgo, ni gradación GRADE. Sus afirmaciones no llevan nivel de evidencia ni grado de recomendación.
Segunda, y más importante para la práctica: la búsqueda cerró en septiembre de 2021 y el artículo se publicó en octubre de 2023. Ese rezago deja fuera documentos posteriores relevantes, entre ellos la guía ESC 2023 de síndromes coronarios agudos y la guía de síndrome coronario agudo 2025 del ACC/AHA. Úsala como estructura conceptual, no como fuente de objetivos temporales vigentes.
Los dos estudios que los autores eligieron destacar
La revisión incluye una sección de «trabajos relacionados» que suele omitirse en los resúmenes, pero que explica el encuadre que los autores quisieron dar al texto.
El primero es el trabajo de Xu et al. (2017) sobre el valor de los parámetros de strain tridimensional para predecir el remodelado ventricular izquierdo tras un IAMCEST. El segundo es el de Han et al. (2020) sobre aprendizaje profundo aplicado a angiotomografía coronaria para evaluar pacientes con estenosis coronaria. Los autores justifican su inclusión como una forma de mostrar la naturaleza multidisciplinaria de la investigación en el campo, donde las percepciones clínicas y las innovaciones tecnológicas se intersecan.
Es, con franqueza, la parte más débil del artículo: dos estudios aislados no constituyen un estado del arte tecnológico, y ninguno de los dos reaparece en el resto del texto. Los menciono porque forman parte del documento y porque señalan una dirección que sí importa —la imagen avanzada y los modelos predictivos van a cambiar la estratificación post-infarto— aunque esta revisión no la desarrolle.
Definición y magnitud del problema
El IAMCEST se define como un síndrome coronario agudo grave con oclusión coronaria completa o casi completa, que produce isquemia miocárdica prolongada y necrosis del músculo cardíaco afectado. Es una condición estrictamente tiempo-dependiente: cada minuto de oclusión se traduce en miocardio perdido de forma irreversible.
| Región | Incidencia | Comentario |
|---|---|---|
| Estados Unidos | ≈ 965 000 casos anuales | Estimación nacional en cifra absoluta |
| Europa | 80 a 370 por 100 000 personas-año | Rango casi quíntuple entre países |
| Asia | 33 a 138 por 100 000 personas-año | Rango también amplio |
| América Latina | Sin datos | La revisión no desagrega nuestra región |
Sobre los determinantes de riesgo, tres ideas que sí cambian la consulta. La edad: los mayores de 65 años concentran comorbilidades —enfermedad aterosclerótica, hipertensión, diabetes— que elevan la susceptibilidad. El sexo: los hombres tienen mayor riesgo que las mujeres premenopáusicas, pero tras la menopausia el riesgo femenino aumenta y la brecha se estrecha; en la práctica, eso significa que el umbral para pedir un ECG en una mujer posmenopáusica con dolor torácico debe ser tan bajo como en un hombre de la misma edad. Y los factores socioeconómicos: nivel socioeconómico bajo, dieta no saludable, tabaquismo, inactividad física y —esto lo dice la propia fuente— acceso limitado a atención médica oportuna se asocian con mayor riesgo y peores desenlaces.
Fisiopatología: siete etapas, siete ventanas
Comprender la secuencia no es un ejercicio académico. Cada etapa corresponde a un momento terapéutico distinto, y explica por qué la antiagregación, la anticoagulación y la reperfusión mecánica actúan en puntos diferentes de la cascada.
| # | Etapa | Qué ocurre |
|---|---|---|
| 1 | Aterosclerosis | Inflamación crónica con depósito de lípidos, colesterol y detritos en la íntima coronaria. Las placas crecen y estrechan la luz arterial |
| 2 | Rotura de placa | La placa vulnerable —capa fibrosa delgada sobre núcleo rico en lípidos— se rompe ante estrés de cizallamiento, inflamación o sustancias protrombóticas, exponiendo su contenido trombogénico |
| 3 | Trombosis | Trombo de plaquetas y fibrina que se propaga rápidamente y ocluye el vaso de forma parcial o completa |
| 4 | Isquemia e infarto | Los cardiomiocitos se vuelven hipóxicos y pierden capacidad de generar energía por vía aeróbica. Sin reperfusión, muerte celular irreversible |
| 5 | Respuesta inflamatoria | Citocinas y quimiocinas reclutan neutrófilos y macrófagos que agravan la lesión tisular y desestabilizan más placas |
| 6 | Lesión por reperfusión | Abrir la arteria es imprescindible, pero puede generar daño adicional: estrés oxidativo, sobrecarga de calcio e inflamación |
| 7 | Remodelado ventricular | El miocardio superviviente cambia en estructura, composición y función. El remodelado adverso deteriora la función cardíaca y eleva el riesgo de insuficiencia cardíaca y arritmias |
La etapa 6 merece un subrayado: la reperfusión exitosa no cierra el episodio. El paciente reperfundido sigue en riesgo de arritmias, disfunción microvascular y deterioro hemodinámico en las horas siguientes. Monitorización continua, no alta precoz de la unidad coronaria.
Diagnóstico: el ECG manda, la troponina confirma
El electrocardiograma sigue siendo la piedra angular. Debe realizarse e interpretarse en los primeros minutos del contacto médico, antes de completar la anamnesis o esperar resultados de laboratorio.
El criterio electrocardiográfico
El artículo enuncia un umbral único: elevación del ST de al menos 1 mm (0,1 mV) en 2 derivaciones contiguas, con inversión de la onda T o desarrollo de ondas Q patológicas en las derivaciones correspondientes. Una precisión necesaria: ese enunciado no diferencia por derivación, sexo ni edad, a diferencia de la Cuarta Definición Universal del Infarto de Miocardio —que la propia revisión incluye en su bibliografía— y que establece umbrales distintos para V2-V3. En la práctica, aplica los umbrales específicos de la definición universal vigente y de tu protocolo institucional.
Biomarcadores: qué aportan y qué no
La troponina es altamente sensible y específica para daño miocárdico y suele ser detectable pocas horas después del inicio de los síntomas; junto con la CK-MB confirma el diagnóstico cuando se suma a clínica compatible y cambios del ECG. Pero el orden de las decisiones importa: la troponina confirma, no habilita. En un paciente con elevación del ST y clínica compatible, la reperfusión se decide con el ECG. La troponina puede ser normal en las primeras horas del cuadro.
Imagen avanzada y estratificación de riesgo
La ecocardiografía transtorácica es la herramienta de cabecera: motilidad parietal regional, función ventricular izquierda y detección de complicaciones mecánicas o insuficiencia mitral aguda. La resonancia magnética cardíaca aporta alta resolución para viabilidad miocárdica, tamaño del infarto y obstrucción microvascular —útil para estratificar y pronosticar, no para decidir en la fase hiperaguda—. La angiografía coronaria es el estándar de oro anatómico y guía la ICP primaria.
Para la estratificación, la revisión menciona la puntuación GRACE, que estima el riesgo de mortalidad a corto y largo plazo. En un IAMCEST la reperfusión no se condiciona a esa puntuación, pero sí orienta decisiones posteriores: intensidad de la monitorización, nivel de cuidados requerido y agresividad del seguimiento.
Reperfusión: la única pregunta que importa
No es «¿ICP o fibrinólisis?». Es: ¿puedo llevar a este paciente a una sala de hemodinamia con un equipo experimentado dentro del tiempo objetivo?
| Estrategia | En qué consiste | Posición según la revisión |
|---|---|---|
| ICP primaria | Remoción mecánica del trombo y restauración del flujo con colocación de stent en la arteria ocluida | Preferida cuando puede realizarse con prontitud por un equipo experimentado. Desenlaces superiores frente a fibrinólisis: menor mortalidad y menor riesgo de reinfarto |
| Fibrinólisis | Agentes trombolíticos —se mencionan activador tisular del plasminógeno y reteplasa— que disuelven el trombo y restauran el flujo | Alternativa cuando la ICP primaria no está disponible con prontitud o habría demoras significativas |
Y una idea que en nuestra región conviene decir sin rodeos: la fibrinólisis no es un tratamiento de segunda categoría. Es el tratamiento correcto cuando la ICP primaria oportuna no es factible. Ante un traslado incierto, la alternativa real no es «ICP más tarde»: es necrosis. Si quieres profundizar en sus indicaciones actuales y en los escenarios donde ya no conviene usarla, lo desarrollamos en el artículo sobre fibrinólisis hoy y dónde sigue salvando vidas.
Los dos relojes que hay que memorizar
Puerta-balón de 90 minutos o menos para la ICP primaria en pacientes elegibles; puerta-aguja de 30 minutos o menos desde la llegada al hospital para la fibrinólisis cuando la ICP oportuna no es posible. Cronometrar y registrar ambos tiempos es probablemente la intervención de mejora de calidad de mayor rendimiento en cualquier servicio de urgencias.
| Aspecto | AHA / ACC | ESC |
|---|---|---|
| Estrategia preferida | ICP primaria cuando es factible | Reperfusión inmediata; énfasis en el diagnóstico rápido |
| Puerta-balón | ≤90 minutos en pacientes elegibles | ≤90 minutos para la ICP primaria |
| Fibrinólisis | Alternativa si no hay ICP en el marco temporal recomendado, iniciándola dentro de los 30 minutos de la llegada al hospital | Contemplada dentro de la orientación general sobre reperfusión |
| Farmacología | Doble antiagregación, betabloqueantes, IECA o ARA II, estatinas | Antiagregación, anticoagulación, betabloqueantes, IECA o ARA II, estatinas |
| Prevención secundaria | Incluida en las recomendaciones de manejo | Énfasis explícito en rehabilitación cardíaca y prevención secundaria |
Una observación editorial sobre esta tabla: la revisión atribuye a ambas guías el mismo objetivo de 90 minutos puerta-balón, presentándolas como equivalentes. Las guías europeas, sin embargo, formulan históricamente sus objetivos temporales desde el diagnóstico de IAMCEST y desde el primer contacto médico, no exclusivamente como «puerta-balón». Contrasta siempre con la guía vigente y con tu protocolo institucional.
Terapia coadyuvante: cinco pilares, cero dosis
| Grupo | Fármacos citados | Objetivo terapéutico |
|---|---|---|
| Doble antiagregación | Aspirina + inhibidor P2Y12 (clopidogrel, ticagrelor o prasugrel) | Todos los pacientes reperfundidos la reciben. Reduce eventos trombóticos recurrentes y trombosis del stent |
| Anticoagulación | Heparina no fraccionada IV o de bajo peso molecular | Previene formación y extensión del coágulo durante la reperfusión; se usa con frecuencia junto a la antiagregación |
| Betabloqueantes | Metoprolol, carvedilol | En fase aguda: reducen frecuencia cardíaca, presión arterial y demanda miocárdica de oxígeno; estabilizan el miocardio infartado y previenen arritmias |
| IECA / ARA II | Inhibidores de la ECA; antagonistas del receptor de angiotensina | En fase precoz: reducen el remodelado ventricular, mejoran la función cardíaca y previenen insuficiencia cardíaca |
| Estatinas | Inicio precoz de terapia con estatinas | Reducen el colesterol y disminuyen el riesgo de eventos cardiovasculares recurrentes |
Dos matices prácticos. Los IECA o ARA II se indican precozmente aunque el paciente esté normotenso, porque su papel aquí no es antihipertensivo sino frenar el remodelado adverso —la vía por la que un infarto agudo se convierte en insuficiencia cardíaca crónica, un punto que conecta directamente con lo que discutimos al hablar de la Segunda Definición Universal de la Insuficiencia Cardíaca—. Y la estatina se inicia en la fase intrahospitalaria, no en la consulta de control: el paciente que egresa sin estatina prescrita rara vez la inicia después.
El límite del artículo: no aparece una sola dosis. Ni de carga, ni de mantenimiento, ni del agente fibrinolítico. Toda posología debe salir del protocolo local y de la ficha técnica.
Pronóstico: qué se juega y cuándo
| Determinante | Contenido |
|---|---|
| Mortalidad | Varía según edad, comorbilidades y tiempo hasta la reperfusión. Los avances en reperfusión y manejo médico óptimo han reducido la mortalidad de forma significativa |
| Complicaciones | Insuficiencia cardíaca, arritmias ventriculares, choque cardiogénico y complicaciones mecánicas (rotura del septo interventricular, disfunción del músculo papilar) |
| Función ventricular izquierda | La FEVI es un marcador pronóstico esencial: valores más bajos se asocian con mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte |
| Eventos recurrentes | Riesgo aumentado de infarto, ictus o angina inestable |
| Rehabilitación cardíaca | Mejora la capacidad funcional y la calidad de vida, y reduce la mortalidad |
En términos operativos, tres variables concentran la mayor parte del pronóstico modificable: el tiempo hasta la reperfusión, la FEVI al alta y la adherencia a la prevención secundaria. Las dos primeras se juegan en las primeras horas; la tercera, en los meses siguientes.
Rehabilitación cardíaca y prevención secundaria
La revisión sitúa la rehabilitación cardíaca como parte integral del manejo, no como un añadido opcional posterior al alta. Tres componentes: entrenamiento físico supervisado, educación sobre modificaciones del estilo de vida cardiosaludables y apoyo psicosocial.
La prevención secundaria es lo que protege el beneficio ganado en la fase aguda: adherencia farmacológica sostenida, abandono del tabaco, alimentación cardiosaludable, actividad física regular y control de hipertensión, diabetes e hiperlipidemia. El control lipídico agresivo tras un evento coronario es hoy uno de los terrenos donde más ha cambiado la práctica; si te interesa profundizar, lo revisamos en el artículo sobre dislipidemia 2026 y la medición del riesgo a 30 años. Un paciente reperfundido con éxito pero sin prevención secundaria mantiene un riesgo elevado de eventos recurrentes.
Lo que el artículo no dice (y conviene saber antes de citarlo)
Un resumen honesto tiene que señalar dónde el documento original es frágil. No para descalificarlo —sigue siendo un buen mapa conceptual— sino para delimitar hasta dónde puede llevarse a la cabecera del paciente.
Trazabilidad de las referencias. Varias afirmaciones están referenciadas a trabajos cuyo contenido no corresponde. La superioridad de la ICP primaria sobre la fibrinólisis remite a un artículo sobre resonancia magnética cardiovascular; el criterio electrocardiográfico y las recomendaciones AHA/ACC remiten a un estudio sobre recuperación del segmento ST y blush miocárdico; la cifra de 965 000 casos anuales en EE. UU. remite al metaanálisis de Keeley sobre angioplastia primaria. Antes de citar cualquiera de estas cifras en un trabajo propio, hay que ir a la fuente primaria correcta.
Numeración interna. El artículo pasa de la sección 5.6 directamente a la sección 7 (Conclusión). No existe una sección 6.
Declaraciones éticas. El texto afirma que no se recolectaron datos primarios de humanos ni animales y que no se requirió consentimiento informado, pero a la vez declara que el protocolo fue revisado y aprobado por un comité de ética institucional. Es una combinación internamente llamativa para una revisión de literatura.
Contribuciones de autoría. El autor de correspondencia figura en los catorce roles de la taxonomía CRediT, incluida «adquisición de financiación», pese a que el artículo declara no tener financiación.
Sin dosis, sin gradación, sin América Latina. Las tres ausencias que más pesan en la práctica. Como contrapeso, hay que decirlo: los autores declaran no tener conflictos de interés, y el artículo es de acceso abierto bajo licencia CC BY 4.0, lo que permite leerlo completo sin barreras.
Para nuestro contexto
La ausencia de cifras latinoamericanas no es un detalle menor: significa que la evidencia epidemiológica regional está subrepresentada en las síntesis internacionales, y que calibrar recomendaciones a nuestra realidad exige un trabajo que el documento no hace por nosotros.
La tensión práctica más evidente está en la estrategia de reperfusión. La disponibilidad de laboratorios de hemodinamia con actividad continua y equipo experimentado es desigual, sobre todo fuera de las grandes ciudades. En muchos escenarios, la fibrinólisis precoz seguida de traslado a un centro con capacidad de intervención es la estrategia realista, y esa decisión debe estar preestablecida en un protocolo de red, no improvisarse paciente por paciente.
Algo parecido ocurre con el objetivo de 90 minutos: los tiempos de traslado interhospitalario y las distancias geográficas pueden hacerlo inalcanzable en zonas rurales o periurbanas. Conviene medir y registrar los tiempos reales de la propia institución antes de fijar metas —un dato local imperfecto es más útil que una meta internacional inaplicada—. Y dado que la propia fuente identifica el acceso limitado a atención oportuna como factor de riesgo, las intervenciones de mayor rendimiento pueden estar en la fase prehospitalaria: educación comunitaria sobre síntomas, ECG en el primer punto de contacto y teleconsulta para interpretación. En prevención secundaria, conviene preferir esquemas disponibles y sostenibles en el sistema del paciente, verificar adherencia en cada consulta y anticipar interrupciones por desabastecimiento o costo.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los criterios de ECG para diagnosticar un IAMCEST?
La revisión cita elevación del segmento ST de al menos 1 mm (0,1 mV) en 2 derivaciones contiguas, acompañada de inversión de la onda T o desarrollo de ondas Q patológicas. Ese umbral es una simplificación: la Cuarta Definición Universal del Infarto de Miocardio establece umbrales específicos por derivación, sexo y edad, particularmente para V2-V3.
¿Cuánto tiempo tengo para hacer una angioplastia primaria?
El objetivo puerta-balón citado es de 90 minutos o menos en pacientes elegibles para ICP primaria. Si ese plazo no es alcanzable, la fibrinólisis debe iniciarse dentro de los 30 minutos de la llegada del paciente al hospital. Ambos tiempos deben cronometrarse y registrarse de forma sistemática.
¿Puedo esperar el resultado de la troponina antes de reperfundir?
No. En un paciente con elevación del ST y clínica compatible, la reperfusión se decide con el ECG. La troponina confirma el diagnóstico pero puede ser aún indetectable en las primeras horas del cuadro; esperar su resultado retrasa la reperfusión y aumenta la pérdida de miocardio.
¿Qué medicamentos se dan después de un IAMCEST?
Cinco pilares: doble antiagregación con aspirina más un inhibidor P2Y12 (clopidogrel, ticagrelor o prasugrel), anticoagulación con heparina, betabloqueantes, IECA o ARA II, y estatinas de inicio precoz. La revisión no especifica dosis: verifica el protocolo local y la ficha técnica de cada fármaco.
¿La fibrinólisis es un tratamiento inferior a la angioplastia?
Es inferior a la ICP primaria realizada a tiempo por un equipo experimentado, pero es el tratamiento correcto cuando esa condición no se cumple. Ante un traslado incierto o una demora significativa, la fibrinólisis precoz salva miocardio; la alternativa real no es «ICP más tarde», sino necrosis.
¿Sirve esta revisión para decidir dosis y esquemas concretos?
No, y ese es su límite más importante. Es una revisión narrativa con búsqueda cerrada en septiembre de 2021, sin posología y sin gradación de la certeza de la evidencia. Es un buen mapa conceptual, pero las dosis, la duración de la doble antiagregación y los objetivos temporales deben tomarse de la guía vigente y del protocolo institucional.
Para llevar a la consulta
Si esta revisión deja una sola idea, es que el pronóstico del IAMCEST depende menos de la sofisticación del arsenal terapéutico y más de la rapidez con que se reconoce el cuadro y se restaura el flujo coronario. Reconocimiento precoz, ECG inmediato y reperfusión sin demora concentran la mayor parte del beneficio clínico.
Dos acciones concretas que puedes implementar esta semana sin ningún recurso adicional: bajar el umbral para realizar un ECG en cualquier paciente con dolor torácico —incluidas las mujeres posmenopáusicas, en quienes la presentación atípica y el retraso en la consulta siguen siendo más frecuentes—, y empezar a cronometrar y registrar los tiempos puerta-balón y puerta-aguja reales de tu institución. Lo primero salva pacientes individuales; lo segundo salva a todos los que vendrán después.
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Referencias
Elendu C, Amaechi DC, Elendu TC, Omeludike EK, Alakwe-Ojimba CE, Obidigbo B, Akpovona OL, Oros Sucari YP, Saggi SK, Dang K, Chinedu CP. Comprehensive review of ST-segment elevation myocardial infarction: Understanding pathophysiology, diagnostic strategies, and current treatment approaches. Medicine (Baltimore). 2023;102(43):e35687. doi:10.1097/MD.0000000000035687. Artículo de acceso abierto bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0.
Este resumen tiene fines de educación médica continua y no sustituye la lectura del documento original, la guía de práctica clínica vigente, el protocolo institucional ni el juicio clínico del profesional tratante. Las dosis no especificadas en la fuente deben verificarse en el protocolo local y en la ficha técnica del fármaco.
Revisado por el Dr. Jorge Enrique Rojas Rodríguez — Medicina Interna. Actualizado en agosto 2026: se amplió el resumen para cubrir la metodología completa del artículo, la sección de trabajos relacionados y una lectura crítica de la trazabilidad de sus referencias.
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Un comentario sobre “IAMCEST (STEMI) 2023: Diagnóstico, Reperfusión y Tratamiento”